jueves, 19 de enero de 2012

¡Preguntas, preguntas y más preguntas!


Dicen que el primer año es el más difícil porque tardas en adaptarte a la carrera y todo es muy confuso... ¡Pues yo pienso que cuanto más se acerca el final más preguntas te surgen! Cuanto más conoces, más puertas se abren y más difícil es elegir.


Traducción de textos médicos, jurídicos, literarios, turísticos, traducción audiovisual... ¡hay tanto donde elegir...!


¿Y cómo se supone que sabremos qué camino escoger?
¿O es que el camino nos elegirá a nosotros?
¿Tendremos una revelación?
¿Tendremos "la suerte del principiante"?
¿Cuánto tardaremos en encontrar nuestro primer trabajo de traductores?
¿Queremos salir al mercado laboral o seguir formándonos?

Y si es así...

¿dónde formarnos?
¿qué más estudiar?
¿debemos cursar un máster?
¿cómo saber si ese máster es el adecuado?
¿intentar conseguir prácticas no remuneradas?
¿comenzar con el voluntariado?
¿pero no decían que nunca trabajemos gratis?
¿dónde acabaría el voluntariado y comenzaría el trabajo remunerado?
¿debo buscar trabajo en España o fuera?

Si es fuera...

¿Dónde ir?
...

Preguntas, preguntas y más preguntas. Estas son solo algunas de las cuestiones que merodean mi mente con cierta tranquilidad a día de hoy pero que, dentro de unos meses, posiblemente me quiten el sueño.

Estoy segura de que no soy la única, así que si te sientes así, ¡cuéntanoslo!

Por mi parte, recomiendo acudir a tantos congresos y conferencias (de todo tipo) como se pueda no solo con el objetivo de aprender (y, quizá, conocer a gente interesante) sino también con el fin de empezar a "descartar" lo que nos atraiga menos. Aun así, ¡nunca digas nunca jamás!

¿Quién sabe si a alguien que se marea con solo leer términos médicos acabará traduciendo manuales de cirugía plástica?

5 comentarios:

  1. Pues yo estoy de acuerdo en que el primer año es el más difícil. Llegas a la facultad con unas espectativas muy altas sobre la carrera, y de repente ves que no se cumplen, o simplemente te das cuenta de que quizás tu nivel no sea tan alto como pensabas, sobre todo al compararte con tus compañeros (sí, las comparaciones son odiosas). Entonces, te hundes. Y tú sabes mejor que nadie de qué estoy hablando, oíste más o menos estas mismas palabras de mi boca hace unos años.

    Sin embargo, ahora, no sé si por la sabiduría que dan los años o por el caudal de energía positiva con la que afrontaste el nuevo curso, ves las cosas de otra forma. Personalmente, creo que es un poco de las dos cosas lo que hace que la visión de todo cambie. Al fin y al cabo, muchos de los que entramos en la carrera estábamos recién salidos del horno bachillaretil, sin demasiada experiencia en esta vida y aún con las cosas no del todo claras. Por otro lado, un año de Erasmus, aunque muy enriquecedor, despierta en ti aún más ese gusanillo traductor, y te hace ver lo mucho que echas de menos coger un buen texto y someterlo a una transformación en plan "Lluvia de Estrellas": con una apariencia distinta, pero el mismo, en el fondo.

    Sí es cierto que ahora, casi al final de este camino que parecía tan largo en un principio, aparecen ante nuestros ojos miles de posibilidades por las que decantarse. Y sí, es verdad que hace que la cabeza te dé mil vueltas y no sepas ni por dónde empezar. Pero también resulta emocionante ir descubriendo nuevos mundos traductológicos, mundos que nunca pensaste que te gustarían y que ahora ves como una posible opción de futuro, entre otras mil más. Por supuesto que es difícil tomar una decisión: ¿seguir estudiando o empezar a trabajar? Pero eso ya es algo que tiene que plantearse cada uno según sus capacidades o ambiciones. Si crees que estás preparado para salir al mundo laboral, adelante. Si crees que necesitas formarte más en ese campo al que te quieres dedicar, adelante también. Ninguna de estas dos opciones es mejor que la otra. Todo es relativo.

    Es difícil, por supuesto, pero como una de las personas más indecisas del mundo, para la que hasta decidir los ingredientes de una pizza le resulta complicado, te digo que toda decisión es difícil en esta vida. :-)

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  2. El primer año de carrera es duro, pero más por el desbarajuste que produce el cambio de instituto a universidad que por otra cosa. En mi caso personal, esa confusión inicial se produjo cuando empecé filología en 2007, y para cuando comencé traducción ya en el 2009, ese desajuste había desaparecido para convertirse en ansia por comenzar la carrera con la que soñaba.

    Esos años que pasaron entre la entrada a una facultad y el acceso a otra no hicieron sino convencerme de lo que realmente quería. Fue frustrante y desesperante, pero reconozco que, si no hubiera sido por esos dos años y medio, quizá a día de hoy no estaría tan segura como estoy de saber qué es lo que realmente me gusta.

    En definitiva, creo que la dureza del primer año nada tiene que ver con el reciente agobio existencial, menos relacionado con un cambio en la disciplina y más con sentir que uno está al borde de ser "vomitado" por la universidad en el mercado laboral real

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  3. Me he sentido identificada con cada una de tus preguntas, así que ya te has ganado a una nueva lectora porque esto promete! Yo soy también de esos recién licenciados que andan perdidos y no saben hacia dónde tirar. No estaba segura de qué especialidad de la traducción me atraía más, por lo que descarté empezar un máster de momento y decidí buscar trabajo en España al acabar la carrera...

    ...y sí, algo me estoy ganando, pero dando clases particulares, porque hasta ahora, de traducción, nada monada. No tengo experiencia ni estoy especializada en ningún campo, por lo que mi currículum parece no llamar mucho la atención entre la amplia cartera de traductores con los que contarán las agencias. Una me ha contestado, tengo que reconocerlo, pero como no estoy dada de alta como autónoma la cosa aún no ha arrancado (y es que el dilema de darse de alta en Hacienda y en la S.S. es otro dolor de cabeza).

    En fin, te doy toda la razón en cuanto a que hay que moverse, asistir a cursos, charlas, etc., y no quedarse estancado. Yo tengo varios proyectos en mente y en breve empezaré a hacerme una web. Por supuesto, comenzar un blog es una idea magnífica para ir haciendo camino ;)

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  4. Vaya, lo cierto es que suena duro, pero a la vez cada uno necesita su tiempo para encontrar su lugar en el mercado laboral. De todas formas, dar clases particulares no es tan fácil como suena y además estarás aprendiendo a la vez que enseñas. Nunca sabes qué es lo que te hará decidirte por un camino u otro, ¿quién te dice que el día de mañana uno de tus alumnos no te dé una idea o haga surgir en ti un interés por algo que antes no te habías planteado? Yo por ejemplo, dando clases a niños me está interesando el campo de la traducción literaria para niños, o videojuegos dirigidos a este sector.

    Como digo, y dices, lo mejor es nuuuunca dejar de moverse porque nunca sabes dónde tu mente hará clic y te haga decidirte a dar el salto.

    Un saludo y ánimo :)

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  5. hola, Merche:
    he encontrado tu blog esta mañana (no recuerdo cómo) y acabo de terminar de leerlo hacia atrás. me "has enganchado". no sé si porque fui alumna de tu facultad y me siento identificada con algunas cosas que cuentas, o quizá porque las cuentas como alguna vez pasaron en mi cabeza… en cualquier caso, seguiré leyéndote.
    en cuanto a todas tus preguntas, creo que son buenas, pero no deberían agobiarte. decide poco a poco. un traductor no deja nunca de formarse (o no debería), así que yo te aconsejaría que te centres en la formación más inmediata; que, por cierto, no siempre tiene que acabar en un título.
    lo que me lleva a la cuestión de Nintendo. ¿cuál es tu combinación lingüística? porque deberías plantearte cosas distintas (y esta es solo mi opinión) si incluye el alemán o si no. aunque, si te soy completamente sincera, creo que lo único que debería pesar en tu decisión es cuánto te apetece aceptar la posible oferta. cuando yo terminé la carrera, hice la prueba para ser tester en Nintendo y la pasé, me ofrecieron el trabajo y lo rechacé para trabajar de secretaria (también en FFM). no era el trabajo de mis sueños y Nintendo me ofrecía más oportunidades para hacer lo que quería hacer (aunque lo primero que me dejaron bien claro es que no se promocionaba de tester a traductor), pero nunca me arrepentí de haberles dicho que no, y mi experiencia como secretaria me enseñó muchísimas cosas aprovechables como traductora.
    y otra cosa que también quería comentar: nunca he entendido que alguien quiera hacer un trabajo voluntario para tener experiencia. tampoco entiendo que se plantee como opción. quiero decir, todo lo que haces en esta vida te deja poso y, por supuesto, se aprende de toda experiencia, pero uno debería ser voluntario porque quiere aportar algo a lo que hace, no que lo que hace le aporte algo, ¿no? dicho lo cual, si la ONG con la que colaboras es honrada, te pagará cuando puede hacerlo y te pedirá el trabajo voluntario solo si no puede pagarlo. que regales tu trabajo no significa que no le des valor. y ahí también hablo por experiencia.
    ¡qué rollo te estoy metiendo! aunque no me voy a despedir sin decirte otra cosa: el tiempo de descanso NO ES NUNCA tiempo perdido. así que, valeriana y ¡a dormir!
    hasta pronto,
    Itziar

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