viernes, 17 de febrero de 2012

Adaptación cultural y óxido de neuronas


Antes de nada...¡Gracias! ¡Ayer mi blog cumplió 1 mes y ya tiene 4100 visitas!
Soy consciente de la poca información de la que dispongo acerca de lo que quiero escribir en esta entrada. Quizá sea esa ingenuidad la que me lleve a plantearme algunas cuestiones como la necesidad de adaptar culturalmente ciertas realidades ajenas.
Teniendo en cuenta que los libros, las películas o la música son una fuente indiscutible de conocimiento, me pregunto hasta qué punto es necesaria una (excesiva) adaptación cultural. ¿Por qué hacer que Will Smith hable de María Teresa Campos en lugar de Oprah Winfrey en el Príncipe de Bel-air? (Este ejemplo está sacado de esta web) ¿Por qué no mantener la mención original y animar al espectador a documentarse y ampliar su cultura general (y ya de paso, a activar un poco la curiosidad)? ¿Por qué si se habla de una tradición de X país hay que adaptarla para que el público español lo comprenda? ¿Por qué crear perífrasis explicativas que podrían evitarse manteniendo el concepto original?
¿Y qué me decís de las series, películas, videojuegos y libros infantiles? Están repletos de adaptaciones culturales para facilitar su comprensión pero ¿no se lo estamos dando todo demasiado “mascadito”? Como dije en otra entrada del blog, son capaces de aprenderse nombres impronunciables de criaturas inexistentes (pokémon, por ejemplo) y sin embargo parece existir la imperiosa necesidad de facilitarles el trabajo a la hora de leer o ver la televisión.

¿No sería una buena idea aprovechar su innata curiosidad para que adquieran otro tipo de conocimientos? Así aprenderían que existen otras culturas diferentes a la nuestra y ayudaría a que fueran más tolerantes en el futuro: aún me sorprende ver a niños de 5 años (prácticamente “recién nacidos”; nueva generación) que tachan de “raro” a cualquiera que es diferente a ellos. Todo esto por no hablar de otro tema muy diferente también relacionado con la “falta de esfuerzo” (entiéndaseme). Me refiero a negarse en rotundo a ver películas o series en V.O. Aun con subtítulos, ¡argumentan que solo quieren pasarlo bien, no leer! (Esto desde mi punto de vista ya es bastante significativo sobre qué mala prensa tiene la lectura entre los peques... ¡pero eso ya es otra historia!).
¡Ojo! por lo que llevo escrito hasta ahora podría pensarse que estoy a favor de ni siquiera hacer el esfuerzo de traducir los extranjerismos, pero no es así. Hablo de referencias culturales: costumbres, tradiciones, personajes, realidades políticas, etc que nos serían muy útiles a la hora de ampliar nuestra cultura general y que ¿la industria? se empeña en adaptar por “llegar a un público más amplio” y, ya de paso, “vender más” (no necesariamente en ese orden).
¡Ojalá a todos nos enseñaran desde pequeños que documentarse no es cosa de listillos o empollones! Así quizá seríamos más abiertos y tolerantes, además de ser más espabilados y avivar nuestra curiosidad (oxidada en muchos casos).
Ahora os cedo la palabra a todos los que queráis participar con opiniones, experiencias o razonamientos 3...2...1...go!

26 comentarios:

  1. Estoy a punto de acostarme porque me voy mañana de viaje muy muy temprano, así que comentaré tu entrada a la vuelta, porque me ha parecido muy interesante, pero te escribo este minicomentario porque al leer lo de Will Smith me he acordado inevitablemente a Salem, el gato de Sabrina la bruja (no sé si veías la serie), que hablaba siempre de Estopa o José Luis Moreno. ¡Siempre me pareció cutrísimo!

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    1. ¡Es verdad! Cuando veía lo de Salem no me entraba en la cabeza cómo podía ser, jajaja

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  2. Como localizadora, debo decir que, aunque entiendo lo que dices, tengo que decir que, en muchos de los casos, no se pueden dejar ciertas cosas no porque queramos darlo todo mascadito, sino porque se perdería el sentido y el propósito del producto localizado. En el caso que has puesto, el de Oprah Winphrey, por ejemplo, yo no lo habría localizado, pero si hay algún juego de palabras que lleve al chiste, sí que hay que hacerlo porque si no se hace, se corre el riesgo de perder absolutamente el objetivo de la serie, y es hacer leer. En el caso de los videojuegos es el más obvio. Si un jugador tiene que pararse cada diez minutos a buscar en internet la información, ¿creéis que acabarán el juego? No, lo mandarán a la mierda. Una cosa es que dejes el nombre de un castillo medieval perdido por Alemania, en vez de cambiar el nombre por otro que haya por España, que, bueno, siempre puede ir a buscar información más tarde. Más que nada porque si a mí, que llevo la tira de años en un país anglosajón y me dedico hace bastantes a esto de traducir, me cuesta muchas veces entender estas cosas y, no solo eso, sino que cuando tengo que traducirlas, a veces ni pidiéndoselo a los nativos consigo entenderlas, ¿cómo puedo pretender que alguien que no habla otro idioma vaya a entenderlo? Entiendo, pues, que se dejen cosas del original (y, de hecho, se dejan, porque si no no estaríamos hablando de Pokemon sino del "Gatamarillo"), pero que todo aquello que pueda llevar al usuario a perder la información, se adapte. Ah, otra cosa, en muchos casos se cambian cosas de los productos no por que no se quiera que la gente aprenda, sino porque ciertos referentes culturales están prohibidos. Hablé de algunos de estos casos en mi blog, por si a alguien le pica la curiosidad: http://localiza-me.blogspot.com/2011/02/control-de-calidad-localizacion-y.html

    Lo de negarse en rotundo ver películas en versión original es harina de otro costal que no tiene nada que ver con un producto localizado. Para mí es pura incultura. Yo no hablo francés ni brasileño ni japonés y veo muchas películas en esos idiomas, con subtítulos, porque el tono de voz que ponga un actor en el papel original no se puede superar con ningún actor de doblaje, por mucho que en España tengamos a los mejores del mundo. Yo ahora es que no soporto ver películas dobladas españolas, porque hablan de una forma completamente falsa, con un acento perfecto (e imposible, sobre todo porque en las películas originales, cada uno habla con su acento) y unas locuciones que nadie utiliza en la vida diaria.
    Y argumentar que con los subtítulos no se disfruta la película me parece otra tremenda gilip******. Yo veo muchas películas con subtítulos y disfruto igual, incluso mucho más que con una película doblada, porque oigo las voces y los sonidos originales. Por otro lado, eso de no querer ponérselo a un niño me parece aún de más incultura, porque los niños aprenden muy rápidamente, sobre todo cuando tienen 1-3. A esa edad, poco se fijan en lo que dicen pero observan más "los monigotes", con lo cual, si dejas al crío mirando series de dibujos en inglés (o en japonés), seguro que al cabo de un tiempo acaba pillando algo, aunque sean palabras.

    En fin, hay mucho por contar sobre esto y yo me crispo fácilmente, así que, casi mejor que me callo ya :)

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    1. Entiendo que en el terreno del humor haya que adaptar casi todo para que el efecto sea el mismo en la audiencia española, pero yo me refiero a referentes culturales que en otros países son habituales y aquí no. ¿Si allí se habla de Mardi Gras, por qué decir "carnaval" sin más? (por poner otro ejemplo). No se trata de dejar un videojuego con todas las referencias a lo extranjero sin traducir (si no me equivoco, la mayoría de elementos tienen nombres inventados (en Zelda, en los Sims, en Mario Bros, en Rayman, en Spyro, en...) corrígeme si me equivoco).

      Escribir esta entrada se me ocurrió cuando estas cuestiones se quedaron en el tintero en la última conferencia a la que fui (Cracovia, octubre). En un momento dado comentaron algo (de Friends, creo) que me pareció realmente "darlo mascadito". Seguramente me falla la memoria pero me suena que tuvo que ver con "el día de acción de gracias", que se transformaba en navidad aquí porque no había ninguna otra fiesta que se pudiera celebrar con pavo.

      No se trata de tener una enciclopedia mientras ves la televisión, pero qué hay más educativo (para adultos también) que conceptos que se mencionan de pasada y tú te quedas con la curiosidad de saber qué son (quizá no algo crucial que determine el sentido de todo el capítulo)?

      Pero vuelvo a decir que al no tener ni idea del código a seguir en estas situaciones, estas preguntas son mera curiosidad y esperaba una respuesta como la tuya que me aclarara un poco el porqué :-) Ahora entro en el enlace que has dejado.

      ¡Gracias!

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  3. El caso de El príncipe de BelAir empezó como una broma del equipo de doblaje ante la poca gracia de la traducción original,y tuvo un efecto tan gracioso, que se decidió dejar así para toda la serie. No es algo del traductor =)

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    1. Qué curioso, no lo sabía. De todas formas no os quedéis con el ejemplo de Will Smith. ¡Necesitaba algún ejemplo que ilustrara lo que quería expresar!

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  4. Estoy de acuerdo con Curri y contigo, yo también me crispo con el tema "Yo no voy al cine a leer". La gente no se da cuenta de que es una de las causas por las que en este país no se pasa del "inglés medio" (y lo del medio ya lo comentamos otro día). En mi opinión, depende mucho del contexto: no es lo mismo un chiste sin más en una serie que una broma recurrente en todo un episodio, por ejemplo. De todos modos a mi esas adaptaciones me chirriaban cuando era pequeña, cuando no sabía nada de inglés.
    Un saludo! :)

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    1. Sí, a mí también me chirriaba. Pensaba... ¿cómo puede X conocer a Nino Bravo? jajaja
      En fin, ¡pero ese es otro tema! ¿Qué opinas de las adaptaciones a las que dedico el resto de la entrada? xD

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    2. Yo creo que los excesos nunca son buenos: tanto dejar el original como hacer la de "Maria Teresa Campos" pueden confundir al receptor. Como dice Christian, no traducimos para nosotros, sino para otras personas, por lo que hay que tener cuidado. También te recomiendo a Venutti si te interesa el tema :)

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  5. Interesante entrada :)
    Lo que más me ha gustado es recordar perfectamente este capítulo del Príncipe de Bel-Air que reemitieron hará un par de años o así, y comentarle algo parecido a algún pobre familiar desatinado que tuvo la mala suerte de ver ese capítulo con una traductora criticona en potencia. Pero vamos, que no te falta verdad.
    Aunque también hay que decir que ese ejemplo ya tiene tela (recuerdo que yo miraba el príncipe de Bel-Air cuando iba a primaria... y desde entonces ha llovido). Quizás ahora, si les tocase volver a traducir el capítulo, dejarían a Oprah en su V.O. porque hoy en día el mundo está más al tanto de lo que pasa, y sobretodo de lo que pasa en EE.UU.
    ¡Nos leemos!

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    1. Eso pensé yo sobre Oprah, que ahora lo habrían dejado, jeje. Recuerdo haber escuchado referencias rarísimas en muchas series y ahora que es cuando debería acordarme, no puedo. Pero bueno, que todos sabemos de lo que estoy hablando.

      Animo a los que se han tenido que devanar los sesos para encontrar un buen equivalente cultural a comentar :-)

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  6. Muy interesante y pertinente tu entrada. Yo vivo y trabajo en Venezuela, para toda Latinoamérica, y nosotros no "adaptamos". Si se habla del Príncipe de Bel Air, así se queda; si surge, por usar tu otro ejemplo, Thanksgiving, lo traducimos como Día de Acción de Gracias, aunque sea una fiesta que sólo celebran en Norteamérica (que no es nuestro público). Aquí se subtitula más de lo que se dobla, aunque eso ya va cambiando por aquello de tener opciones para todos, pero como nos hemos acostumbrado a los subtítulos, al menos yo no he sabido de nadie que proteste por algo cultural que le sea ajeno. Por el contrario, he oído a más de uno decir que no sabían tal o cual cosa que leyeron en un subtítulo, hasta ese momento.
    Yo creo que una cosa es facilitar la comprensión de la mayoría y otra asumir que el público para el que subtitulamos - o traducimos para doblaje - se quedará sin entender realidades culturales, por lo cual es nuestro "deber" adaptarlas a la suya.
    Lo que quienes traducimos para Latinoamérica sí procuramos es usar términos que sean comunes para la mayoría de países, pero el Show de Oprah es el Show de Oprah, no "Laura en América", por poner un ejemplo.
    Un abrazo desde Caracas.

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  7. Me ha parecido curioso lo de que está cambiando la tendencia y ahora se dobla más. Aquí es, o debería ser, al contrario.
    Creo que en España ahora se adapta mucho menos que antes, porque como comentó Elvira, ahora sería impensable que el gato de Sabrina hablara de Curro Romero o Estopa... esto quizá se deba a que las redes sociales y otros medios han catapultado la cultura (musical, por mencionar algo). Además, ahora es mucho más fácil consultar una fuente que te aclare un referente cultural y, con suerte, la gente se va volviendo más y más curiosa.

    Gracias por responder, muy interesante :-)

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  8. Esta reflexión es para mí una de las más interesantes en traducción, especialmente desde un punto de vista traductológico. Entiendo perfectamente tu punto de vista, aunque comparto más la opinión de Curri. Al traducir referentes culturales, podemos optar (de manera muy simplificada) por la exotización o bien por la apropiación (según la terminología de Venuti). Cada estrategia tiene un efecto concreto en la recepción del producto traducido, ya sea en modo escrito como oral. En el fondo toda traducción persigue un objetivo y debemos asegurar que "se cumpla" y, por tanto, debemos sopesar qué estrategia es la que nos va a facilitar más el cumplimiento de nuestro(s) objetivo(s)(y no nos olvidemos también que estos objetivos no son solamente lingüísticos o de mantenimiento del efecto, sino que también puede ser vender más, entre otros). Muchas veces la elección de la estrategia reside en factores externos, como por ejemplo las normas y convenciones de la editorial, las características del encargo, el destinatario, etc.
    Como traductores solemos desarrollar una gran curiosidad por las culturas que nos resultan extranjeras. Pero nosotros no traducimos para nosotros mismos, sino para la necesidad de un tercer destinatario que, en muchos casos, no coincide con la nuestra. Por este motivo no estoy de acuerdo con que no aceptar productos en versión original sea incultura, sino todo lo contrario: para mí es una característica de la cultura receptora de ese producto. Es lo que Heidrun Witte llama una norma de comportamiento, unas expectativas que tiene una cultura determinada frente a un fenómeno y, en este caso, no es aceptable para la cultura española. Sin embargo, muy probablemente sí estaríamos de acuerdo en un debate sobre si esta expectativa o norma de comportamiento es propia de la cultura o impuesta. Es en cierto modo comparable a la crítica que hace Venuti en su libro The translator's invisibility, en el cual se queja de que la mayoría de traducciones al inglés en la cultura angloamericana es apropiante (o adaptante) a causa del "etnocentrismo" de estas culturas (le cito a él, esto no lo digo yo).
    También es importante recordar que los culturemas (o referentes culturales) son dinámicos, y lo que pudieron pensar los traductores del Príncipe de Bell-Air al tomar una decisión sobre qué hacer con Oprah Winfrey seguramente sería diferente a lo que pensarían hoy en día.

    Si te interesa el tema, te recomiendo lecturas como la de André Lefevere "Translation, rewriting and the manipulation of literary fame" de Routledge, y el capítulo de "Invisibility" en "The translator's invisibility" de Lawrence Venuti, también de Routledge.

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    1. Me ha parecido muy interesante tu comentario, Christian. Creo que, al ser un producto social, las normas en traducción están constante evolución. Lo que hace años se consideraba aceptable, quizá hoy no lo sea.
      Como ejemplo, podemos observar la tendencia actual de no traducir nombres propios, cuando antes era la norma (en el caso de España, por lo menos).
      En cualquier caso y siempre que hablemos de un entorno de traducción comercial (que se venderá o publicará), el skopos de cada encargo debe ser consensuado por el traductor y su cliente, precisamente por eso que comentas: no traducimos para nosotros mismos.

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    2. Muchísimas gracias por tu respuesta, me ha parecido muyyy interesante. Le echaré un ojo a las lecturas :-)

      En primer lugar, me ha hecho gracia que comentes lo de que no traducimos para nosotros mismos y que no todos tienen las mismas ansias de conocimiento de culturas ajenas como nosotros. (Lee esta entrada: http://traducirco.blogspot.com/2012/02/insomnia.html)

      Respecto a que no es incultura sino característico de una cultura...creo que una cosa no quita la otra. ¿Acaso la incultura no puede ser característico de una cultura? ;-)

      Muchas gracias por tu respuesta :-)

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  9. Merche, esto de si la incultura no es característico de una cultura es una muy buena pregunta xD
    Yo pienso que no, porque considero que determinar algo como incultura es fruto de un juicio de valor. Es decir, para llegar a la conclusión de que ese fenómeno es incultural lo has tenido que comparar con algo que sea cultural para ti, en este caso, aquellas sociedades o culturas que tiendan a ser usuarios de productos en versión original y en consecuencia su predisposición a aceptar mayormente ese tipo de productos. No olvidemos que, en cierto modo, tenemos la suerte de conocer diferentes culturas y diferentes sistemas de valores que nos permiten dudar de los propios de nuestra cultura.
    Para expresarlo más fácilmente con un ejemplo práctico: no sé si conoces el caso de Polonia. Allí para las películas extranjeras se usan las voces superpuestas. En muchos casos da igual si en el original habla un hombre o una mujer: en la voz superpuesta habla un hombre e, incluso a veces, siempre el mismo. Seguramente un usuario español que fuera al cine en España y le pusieran una película con voces superpuestas, saldría indignado y pediría el dinero de la entrada porque no cumple con sus expectativas de qué espera al ir a un cine español para ver una película extranjera. Y si le dices "es que los polacos lo hacen así" seguramente también haga un juicio de "incultura" porque para él considera que el hábito cultural donde ha crecido es mejor.
    En resumen (cómo me gusta escribir y escribir xD), creo que el hecho de que en España la mayor parte de usuarios de productos doblados y la no predisposición a usar productos VOSE es una característica de la cultura que cuando una persona lo compara con otras sociedades o culturas donde se hace lo contrario, prefiere ese modo y emite un juicio de valor negativo sobre la cultura propia (y quizás si lo compara con el modelo polaco considera mejor el de la cultura propia). Esto no quiere decir que no se deba criticar la cultura propia, solo faltaría (¡y quizás nos iría todo mejor!), solo que para mí la incultura solo es una característica de la cultura que yo percibo como negativa porque conozco otros sistemas de valores que considero mejores (pero si no los conociera, no podría dudar de mi cultura).
    ¡Viva la interculturalidad! xDDD

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    1. Emmmm... sí.
      jajaja. ¿Y qué se supone que digo yo ahora? Si es irrebatible que es algo subjetivo... y como tal lo expresaba. Para mí es un síntoma de incultura no solo el rechazar automáticamente otros idiomas ("con el español me vale") sino que a las futuras generaciones se les inculquen esos mismos valores. Como sabemos los niños no tienen poder de decisión, y son los padres los responsables y encargados de su educación. Si ellos les transmiten "pereza" por nuevos idiomas o culturas, ¿qué van a aprender los niños? Oirás justificaciones que daría mi abuela en boca de peques de seis años. Son como loros, e igual que hay que enseñarles que es bueno hacer ejercicio, esperar a cruzar cuando esté en verde, comer sano (...), compartir... pues igual hay que enseñarles a no cerrarse a la hora de escuchar un idioma extranjero. Como dije en otra entrada, soy profe de inglés para niños y aún me sorprendo con su razonamiento para no querer ver las películas en VOSE, para hablar inglés o siquiera para hacer el esfuerzo de estar callados cuando no se habla español.
      En fin... ¡que se nos va el tema! ¡Es muy interesante pero no me gustaría desviarlo tanto! jejeje :-)

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  10. Lo bueno, Merche, es que los valores cambian y creo (y si me equivoco, lo espero) este también cambiará. ¡Hay que ser optimista! :)

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    1. Los valores cambian impulsados por las personas, y yo, excepto en la facultad, me encuentro rodeada de conformistas y vagos (en cuanto a la importancia del inglés).
      Yo sé lo que haré con mis hijos cuando los tenga, pero tendré que confiarle su educación a "profesionales" (perdonad las comillas, creo que todos sabemos por dónde van los tiros) que pueden hacer que se desvanezcan los valores que yo les pueda inculcar.

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  11. Buenas,
    ante todo, decir que es un tema de conversación que siempre me ha llamado muchísimo la atención, dado crispaciones, dolores de cabeza y alegrías, es decir, se podría considerar que el mundo de la adaptación es como "una pareja más" del traductor en muchos de los casos.

    Puedo comprender y muchas veces incluso comparto, que si lo que se quiere es mantener al público (o lo que es lo mismo, seguir apareciendo en antena y hacer dinero) y que este no se sienta excluido, uno debe introducir en el proceso de traducción elementos de la cultura de llegada. Ahora bien, es seguir dándole vueltas a la bola, ¿hasta qué punto?

    Una serie que para mí en ese sentido ha cometido algún que otro pifiazo o para otros grandes logros, es los Simpsons. Es cierto que han contado con traductores de gran prestigio y lo siento en el alma pero jamás me tragaré que Homer me diga cosas como "igualito que Ramón García" y que pretendan que con eso me quede tan pancho.

    ¿Con esto que quiero decir? Que de verdad doy las gracias a que hoy día el traductor (realmente todo el equipo que va detrás, "los que mandan", y sus reglas a cumplir) se lance cada vez más a introducir los elementos culturales de la sociedad partida en la de llegada, y como ejemplo pondré la serie Padre de Familia, que al menos en español introduce nombres de muchos famosos y acontecimientos en relación con Estados Unidos, que al menos en mi caso, si me siento interesado por saber de qué personas o hechos me están hablando, buscaré por internet. Aunque sinceramente, creo que eso es o debería ser calificado como la "enfermedad" del traductor (por llamarlo así, que somos curiosos a más no poder, queremos (y/o debemos) saber de todo un poco y sobre todo, queremos comernos la guinda del pastel sin dejar tan siquiera "el rabito".

    Pero la cuestión es, si hablamos de series, películas o quizá incluso libros (alguno me mataría sobre todo por añadir este últimos), la mayoría de las veces no necesitamos ni queremos llevarnos lecciones morales (por muy triste que resulte), ni nos vamos a quedar con muchas de las frases que se dicen ya que las imágenes suelen ser los detalles que mejor quedan grabados en nuestra memoria. Por tanto, considero que en todo lo posible dentro de lo entendible o que podría llegar a serlo con tan solo un poquito de curiosidad y búsqueda en las miles de fuentes de información que el público tiene a su disposición, deberíamos acercar al "respetable" la cultura de partida.

    Ahora bien, diría que hay que distinguir antes de nada que todo depende básicamente del ámbito del que hablemos dentro del enorme y maravilloso mundo de la traducción. Estoy totalmente de acuerdo con Curri, que con el tema de los videojuegos la cosa tira por otros caminos. Obviamente, si no trasladan de determinada manera al español algunas o muchas de las cosas de un juego que esté basado en la cultura japonesa del siglo XVI como el Total War: Shogun 2, pues muchos acabarían mandándolo bien lejos.

    Entonces, mi opinión, ser un poco atrevidos y lanzarse, no de manera alocada y salvaje, a acercar al público todas las virutillas posibles del aglomerado que nos encargan.

    Y bueno, luego aparte está el tema de las películas en V.O con subtítulos. Después de haber convivido durante 6 meses con un chico belga, alucino viendo que a pesar de haber dado una base normal y corriente de inglés como la enseñada en otros países de la UE, posee un nivel de idioma equivalente al de un nativo de una manera casi sobrehumana y todo gracias a la cultura del subtitulado. Ahora bien, a parte de que para que eso ocurriese si ahora se implantase cierta normativa en España tardaría unos cuantos años en dar sus frutos, estaría un poco en peligro quizá no la función del traductor sino el puesto de trabajo de muchos, al menos en el campo audiovisual y quizá dentro del funcionamiento interno de ciertas empresas.

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    1. Vaya, que estamos un poco ante una patata caliente. Entonces, ¿qué hacemos? ¿hacer que los hijos de todos nuestros amigos vean todo traducido al español o no? Siento curiosidad y a la vez algo de angustia al imaginar cómo podría ser nuestra situación al cabo de un tiempo si se implantase algún reglamento de este tipo en España.

      Un saludo, te felicito por hablar de tan interesante tema y disculpas quizá, por la extensión del comentario.

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    2. Curioso que menciones lo de Padre de Familia, porque me parece el ejemplo perfecto para ver cómo serían las series si no se tradujera NINGÚN referente cultural. La verdad es que es muy desconcertante otras veces, pero a mi al menos me desvía menos la atención que si hablan de Carmen Sevilla...

      En fin, ¡qué difícil eh! Aunque imagino que la mayor parte de las veces la decisión final no está en el traductor sino en "el que manda" por detrás (ese es el encanto del fansubbing, comentaban, ¿no?).

      Respecto al subtitulado... me parece curioso que se esté promocionando lo de los colegios bilingües cuando lo único que significa es que dan el libro de texto (espeso como siempre) de conocimiento del medio en inglés. Ni métodos interactivos, ni conversación... ¡nada! Tengo alumnos que presumen de ir a colegio bilingüe y aún no saben decir "yo" (eso sí, la cancioncilla del verbo "to be" se la saben de pe a pa; que sepan lo que dicen, es otra historia).

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  12. ¡Hola Merche!

    Me parece muy curioso eso que dices de que en una serie cambiaron el Día de Acción de Gracias por Navidad, porque si no no se entendía. La verdad es que yo siempre recuerdo haber oído hablar del Día de Acción de Gracias en las series americanas (perdón, estadounidenses). De hecho, se podría decir que muchas de la culturilla de EE.UU. que conozco es gracias a series y películas (aunque por supuesto, nadie me libra tampoco de tooooooodos los estereotipos).

    En cuanto a todo lo que mencionas sobre el doblaje y subtitulación, yo siempre fui partidaria de ver las películas en versión original con subtítulos. ¡Y es alucinante lo que se puede aprender con ellos! La última vez que estuve en Holanda vi Harry Potter y me sorprendí a mí misma con la cantidad de palabras nuevas en holandés que aprendí gracias a los subtítulos. :-D Sin embargo, tampoco me parece que el tema del doblaje sea fruto de la incultura. En España, al igual que en Alemania y en Italia, existe el doblaje por causas históricas (censura, básicamente, aunque también analfabetismo [en el sentido menos peyorativo de la palabra]). Crecimos viendo películas y series dobladas y estamos acostumbrados a eso. De hecho, muchos de nosotros (yo la primera, lo confieso) no nos damos cuenta de la diferencia entre el movimiento de los labios y los sonidos que se oyen, o al menos yo no tanto. Lo que sí demuestra incultura es eso de "yo voy al cine a pasármelo bien, no a leer", pero ¿qué podemos esperar de un país que está el primero por la cola en cuanto a educación? Todos sabemos que los índices de lectura en España son bajísimos, así que ese tipo de respuestas no deberían sorprendernos tanto, por desgracia... u.u'

    En fin, creo que ya me enrollé bastante. Aquí lo dejo. :-)

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  13. P.D: Creo que España no está el primero por la cola, pero casi. :-P A veces tiendo a exagerar.

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  14. Hola Merche:

    He tardado un poco porque quería leer los comentarios, que son muchos, y muy interesantes. Me alegro de que mi artículo (junto con la conferencia en Cracovia y otras cuestiones) te inspirara para escribir esta entrada tan interesante.
    No lo puedo evitar. Tengo una obsesión por la traducción de los elementos culturales y me fascina observar si se recurre o no a la naturalización para salvar los escollos y los "vacíos" culturales. Desde que lo escribí (cuando era una estudiante de doctorado) hasta ahora, ha llovido bastante. Creo que la globalización impuesta por el gigante norteamericano hace que ya reconozcamos con mayor facilidad muchas referencias culturales a ese país, que es de dónde provienen la mayoría de producciones audiovisuales, y que nos llame más la atención que utilicen referencias españolas en vez de las que aparecían en la versión original. Muchos autores hablan de la "McDonalization", y no podría estar más de acuerdo con el término. Sería interesante hacer un estudio de cómo han cambiado las "normas de traducción" en las series en estos últimos años, especialmente ahora con el boom de este tipo de productos. Por ejemplo, en "Padre de familia", como comentaba Andrea el otro día en mi blog, la tendencia es la de mantener muchas de estas referencias, quizá desconocidas para el público español. Como tú, pienso que no nos viene mal hacer un pequeño esfuerzo documental de vez en cuando... Muchas comedias y películas de animación, eso sí, siguen recurriendo a la naturalización con fines humorísticos, y les funciona.
    En fin, no puedo decirte mucho más, porque creo que ya te han comentado bastante sobre el tema. Como siempre digo, de una forma o de otra, la naturalización es una estrategia que da muchos frutos en algunos productos, aunque cada día soy más fan de la subtitulación, y en esa modalidad, no funciona.
    Enhorabuena por el blog y mucho ánimo.
    Un saludo,
    Carla

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