domingo, 11 de marzo de 2012

Hambre



Estoy segura de que todos los que ahora me leéis habéis tenido esta sensación muchas veces... por no decir a diario. Si no, deseo que sintáis ... hambre.
No todos, por no decir casi nadie, puede decir que lleva sin comer X horas porque se ha enfrascado en su trabajo. Porque le gusta tanto lo que está haciendo que el tiempo se pasa volando; no se ha dado cuenta de que ha anochecido; no ha oído los ruidos del vecino; no ha escuchado lo que decían en la radio; no ha notado que tiene las gafas sucias; no ha echado en falta parpadear; no se ha movido de la silla durante horas. No todo el mundo tiene ... el placer de traducir (que, por cierto, es el nombre de un blog).
Decidle a cualquiera que ya habéis terminado un encargo pero seguís buscando información acerca de lo que acabáis de traducir por mera curiosidad. Decidle que hoy no habéis aprendido una, sino veinte palabras nuevas antes de acostaros. Decidle que habéis leído sobre cosas que sólo los especialistas saben (porque nadie no especialista se ha parado a pensar que eso está ahí). Decidle que disfrutáis trabajando, y que deseáis que amanezca de nuevo para volver a sumergiros y nadar en vuestras propias preguntas. Decidle que tenéis hambre, hambre de más.
Decídselo y veréis.
—“¿Soñador?” — Preguntarán.
—No, traductor— responderás.

Y vosotros, ¿cuándo fue la última vez que tuvisteis hambre?

(Entrada inspirada por la alegría que este muchacho ha transmitido en su blog :-) y después de estar 12 horas delante de la pantalla traduciendo).

26 comentarios:

  1. Justo ayer sentí lo mismo.....10 horas de maratón.... UN SALUDO (me gusta mucho tu blog ENHORABUENA ^^)

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    1. Apufff... realmente tienes toda la razón del mundo en llamarlo "maratón" :-)

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  2. ¡Me ha encantado! Esas son solo algunas de las razones por las que me gusta tantísimo esta profesión, por las que sé que está hecha a mi medida. Solo discrepo en una cosa: lo de no oír a los vecinos :P.

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    1. Cierto... jajaja. Es que iba a decir no oír como discute la vecina por el telefonillo pero es que eso son como ultrasonidos: todos podemos oírlo.

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  3. Yo lo noto sobre todo cuando somos varios traductores teniendo una conversación freak (véase: una conversación totalmente en pasiva o comentar durante 10 minutos si una coma está bien puesta o no) y hay alguien que no es de los "nuestros" y pone cara de: "vaya tela", pero nosotros nos lo estamos pasando bomba.
    O cuando me quedo embobada escuchando a un profesor que nos cuenta la historia de Machu Pichu (o de lo que sea, porque es el hombre con más cultura del mundo) y querer irme a mi casa a leer la enciclopedia para saber más cosas.
    O cuando le explico a la gente que no, no soy actriz y todas esas cosas que nos dicen cuando les decimos lo que estudiamos.
    Ya lo dije en otro comentario en otro blog: somos los últimos humanistas y tenemos que aprovecharlo :)
    Un beso!

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    1. La verdad es que sí, es curioso ver la cara que ponen los demás, jaja.
      Por no hablar de cuando estás en una pizzería en un cumpleaños (hace años) y no puedes disfrutar de las bromas porque te rodean faltas de ortografía... o esperar a alguien en una esquina y ponerte a leer lo que sea para hacer tiempo y de paso sacar faltas... o cuando, como tú dices, un profe cuenta una historia que "promete" y te falta tiempo para llegar a casa y apuntártelo en "cosas pendientes" :-)

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  4. Bonita entrada,

    Entonces yo hoy he tenido la suerte de pasar hambre ;)

    Un saludo,

    Lorena

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    1. Yo creo que los domingos son los días más comunes para pasar hambre... :-)

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  5. A veces cuando me preguntan lo que estoy estudiando, se da un caso bastante curioso.

    Si les comento el aspecto de intérprete suele salir a la luz el típico chascarrillo de "¿Pero para ser actor, o algo?". Entonces la explicación se vuelve ligeramente tediosa y te ponen cara de póker.

    Si les comento el aspecto de traductor, suelen preguntarme un par de veces. "¿Estudias para traducir?" "¿Y las clases son en inglés?" "Pero cualquier bilingüe sin tu carrera traducirá mejor que tú ¿No?".

    Hay que sentir ese hambre, y ese hambre es difícil de explicar. Es difícil encontrar el placer de traducir, pero se encuentra, o al menos yo sé que lo he podido saborear un par de veces, y espero que muchas más.

    Un abrazo,

    Antonio Jiménez "ajroyo92"

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    1. Qué bueno lo de "cualquier bilingüe..." Lo cierto es que a veces se me hace difícil de rebatir ante gente que piensa que ser bilingüe implica tener un dominio perfecto de la lengua escrita...

      Un abrazo :-)

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  6. El hambre agudiza el ingenio. Un traductor sin ingenio no es nada.
    Por otra parte, los hambrientos somos de buen comer y de disfrutar de lo que traducimos y de lo que nos metemos a la tripa.
    ¡Ñam!
    :-)

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  7. Me gusta como piensas (atención a la falta de tilde :-)). Sin hambre no somos nada... Si un día dejas de comer, el gusanillo no te deja parar. Y tenemos cierta preferencia por alimentarnos de lo diferente, lo extraño. Somos caníbales de lo que nos gusta porque es nuestra forma de presentarle nuestro respeto. Y nuestro canibalismo siempre hambriento produce palabras nuevas y diferentes.

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  8. Me gusta mucho esta entrada. Esa sensación de hambre, ese ansia de saber, de hacer el trabajo lo mejor posible, es lo que nos distingue a los traductores. Yo desgraciadamente hce mucho que no la experimento (por falta de trabajo, que no de ganas), pero sí sé lo que es irme a la cama exhausta pero satisfecha por haber terminado un trabajo lo mejor que he podido y con la sensación de haber aprendido veinte, treinta, cincuenta cosas nuevas, que a lo mejor no "sirven para nada", excepto para saciar este hambre, y con eso nos basta.
    Un saludo :)

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    1. Estoy impresionada con todas vuestras respuestas, me alegra mucho saber que hay tanta hambre (con perdón).

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  9. Está bien tener hambre, pero cuidado con los atracones, que siempre pasan factura. ;-)

    Saludos,
    Isabel

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    1. Tienes toda la razón. Hay que saber dosificar estos momentos porque si no...

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  10. Uy, la de veces que me doy cuenta de que no he comido a las 4 de la tarde, cuando de pronto me entra el hambre y pienso: "¿Ya me toca merendar?" y voy a la cocina y me veo el "Túper" con la comida en la nevera... Creo que mi cerebro piensa que se alimenta de esas palabras que escribo una tras otra con cierto sentido (a veces, claro, porque si no, nunca necesitaríamos repasar y corregir), de esas lecturas en busca de información que realizo constantemente... Y por eso me olvido de comer.

    Que sigamos así por mucho tiempo.
    Un abrazo.

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    1. ¡Bieeeen! ¡Curri ha vuelto! :-P
      Y que sepas que me has hecho recurrir a la fundeu con eso del "túper", ¡es que no puede relajarse una! jajajaj

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  11. Hola Merche!

    Cuanta razón tienes. Yo entré hace muy poco en el mundo de la traducción, y sí, era curiosa y picaba... pero ahora ¡devoro! Aunque esté pasando el día con mi marido, siempre tengo curiosidad de esto y de lo otro, y una vez llego a casa, ¡ale, a investigar!

    Ahora bien, como dice Isabel, hay que tener cuidado con los atracones...

    Un saludo,
    Saioa

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    1. Sería muy interesante una entrada sobre la vida en pareja del traductor... ¡ahí lo dejo! :-)

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  12. La de veces que me han dado las 5 de la tarde y de repente me doy cuenta de que no he comido. A mí, en este caso, las traducciones me quitan el hambre y, a veces, hasta el sueño, jajaja. Si no te gusta esta profesión, resulta casi imposible pasarse tantas horas delante del ordenador trabajando sin parar. "Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida", o eso dijo Confucio (que, evidentemente, no trabajaba con agencias de traducción... jajaja). Me ha gustado mucho la entrada :)

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    1. Qué buena esa cita, me ha encantado. Me la apunto :-)

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  13. Mi madre dice que siempre tengo hambre... Y ahora empiezo a preguntarme en qué sentido lo dice, porque (por seguir con el vocabulario culinario) siempre me meto en berenjenales, y bien a gusto que lo hago xD.

    No había leído aún tu entrada y me ha encantando.

    ¡A comerse el mundo con patatas!

    Un saludo,
    Sandra

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  14. Pues que suerte tienes, ya cambiará con el tiempo. La mayoría de personas que tenemos 25 años traduciendo estamos hasta los cojones (Y con 5 años tambien). Saludos

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