viernes, 18 de mayo de 2012

El estudiante de Traducción


El estudiante de Traducción y su carrera de obstáculos

La carrera de Traducción e Interpretación ofrece una miscelánea de asignaturas y cursos dedicados a los ámbitos que se consideran más importantes para la formación de un futuro traductor/intérprete. Por muy dispares que parezcan, cada una de las materias es vital para que el estudiante salga al mercado laboral preparado para enfrentarse al mundo real. Durante la carrera, el estudiante adquiere el hábito de trabajar en varios encargos cada semana (traducción jurídica, económica, médica, audiovisual o técnica, entre otras), lo que le brinda la oportunidad de conocerse a sí mismo y de aprender a organizar su tiempo de manera productiva.



Para muchos, el gran número de proyectos, tan seguidos e intensos a la vez, es un puro dislate. Sin embargo, a pesar de la dificultad para sobrellevar la carga lectiva, pocos se rinden: la mayoría consigue sobreponerse al estrés e intenta llevar a cabo su tarea de la mejor manera posible, aunque a menudo no obtiene los resultados esperados (la nota no es proporcional al el esfuerzo que ha dedicado). Aun así, año tras año los estudiantes se van haciendo más fuertes y tienen cada vez más ganas de luchar y de superarse, y eso es precisamente lo que les distingue de otros estudiantes. 


La intensidad de la carga lectiva obliga a madurar a pasos agigantados, pero solo así se consigue destacar, crecer y convertirse en un profesional de los que el mercado, a pesar de la recesión, tiene necesidad. El estudiante de Traducción se siente motivado y persigue su sueño hasta que, cuatro años después, sale al mundo real para cumplirlo.

8 comentarios:

  1. A petición de su autora...

    Así me siento todos los días, tan motivada como traicionada por mi trabajo. Sin embargo no me imagino dejándolo, simplemente no puedo. Mi cuerpo y mi mente están divididos en los idiomas que estudio, todos ellos tienen algo, un componente adictivo que no me deja pensar en otra cosa que en dominarlos (aunque, visto lo visto, son ellos los que me dominan a mí).

    Un saludo.

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    1. Jijiji, gracias por ponerlo aquí también, ¡me gusta reunir todas las opiniones bajo la misma entrada!
      Quizá dejarlo es demasiado extremo, pero creo que tooodos hemos pasado por esa época (hacia final de curso) en la que dices... mira, qué mas da, no hago este encargo y tal cosa y se acabó. Después de un gran esfuerzo durante todo el año, llegar a decir eso y HACERLO es horrible :-( A mí me pasó hace poco.

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  2. Lo mejor es que, aun así, todo eso son pasos gigantes que tienes que dar simplemente para clasificarte. Luego hay miles de carreras que te esperan y en las que tienes que volver a poner toda la carne en el asador. Corre, corre y vuelve a correr: si te despistas, puedes tropezar en un obstáculo. En cualquier caso, si te tropiezas, te vuelves a levantar y sigues adelante, nunca te quedas en el camino y tiras la toalla. Lo importante no es no tropezar, sino llegar hasta el final. Y para eso necesitas seguir corriendo pase lo que pase.

    Pablo

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    1. Exacto. Como nos dijo una profesora de Literatura en primero (en Filología):
      "Bievenidos, ahora, a distinguirse, porque dentro de cuatro años todos tendréis bajo el brazo el título de licenciado y seréis iguales ante los ojos de las empresas".

      Como bien dices, este sobreesfuerzo es simplemente para clasificarnos y luego ante nosotros tendremos otras carreras en las que debemos empeñarnos de igual manera para conseguir lo que queremos. ¡Así es la vida! Y eso es precisamente lo bonito, creo yo.

      Lo de levantarse al caer es la clave, y a la vez lo más difícil de aplicar en el momento que ocurre.

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  3. ¡Hola, Merche!

    Interesante entrada, aunque yo algunas veces realmente me he preguntado si era positivo tener que entregar tantas traducciones en tan poco tiempo sin tener tiempo de profundizar en el tema (o al menos, eso me sucedió a mí en contadas ocasiones). Pero bueno, esto ya tiene que ver más con el programa de cada universidad. De momento yo estyo feliz como una perdiz de encontrarme, por fin, en el último escalón de la licenciatura :-D

    ¡Ánimos!

    Paula

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    1. ¡Cuánto tiempo! :-)

      Es cierto que al tener tantos tipos diferentes de traducciones, no logras ahondar en ninguna, pero precisamente creo que eso hace más significativo el hecho de que te nazca dedicarle más tiempo a X que a Y. Creo que es en ese momento cuando te das cuenta de lo que empieza a interesarte!

      Enhorabuena por ese último escalón, a ver a dónde te lleva la escalera :-)

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  4. ¡Hola!

    Como estudiante que soy me identifico mucho con esta entrada. La verdad es que precisamente ahora estoy sobrellevando uno de esos momentos en los que los estudios se me hacen cuesta arriba, sobre todo porque estoy de Erasmus y la dificultad lingüística es un factor añadido al estrés propio de la carrera. Sin embargo, por muy agobiado que pueda llegar a sentirme, en ningún momento he querido tirar la toalla. Como bien dices, por muy intensa que sea la carga lectiva, muy pocos se rinden, y yo no soy uno de esos. Quizás sea por lo mucho que me apasiona la traducción y las lenguas. Pero lo mejor de todo es que, por muchas y variadas que sean las dificultades, estoy deseando recorrer el largo camino que aún tengo por delante.

    ¡Un saludo!
    Tomás

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    1. Uf, vivir estos momentos de Erasmus son de esas cosas que no se habla. A menudo parece que el erasmus es todo diversión, fiesta y tocarse la barriga, pero poco se habla de los momentos tan profundos de reflexión que uno vive cuando le toca enfrentarse a sus problemas fuera de casa. ¡Ánimo! Yo también estoy deseando recorrer ese camino :-)

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