miércoles, 13 de marzo de 2013

Entrevista a David González-Iglesias, el traductor de la biografía de Steve Jobs



David González-Iglesias González es licenciado y Doctor en Traducción e Interpertación por la Universidad de Salamanca con una tesis doctoral sobre el subtitulado de series estadounidenses de televisión. Además de ser el creador del programa de análisis de subtítulos "Black Box", es el traductor de obras como Steve Jobs: la biografía y Lost: Enciclopedia oficial de “Perdidos”

David, ¿puedes resumir tu trayectoria profesional?

Empecé a trabajar con unas prácticas de traducción en la Facultad de Biología en 2005 y después en el Colegio de Médicos en 2006. Después de acabar la carrera en 2007 empecé los cursos del plan antiguo de doctorado y conseguí un contrato FPI de la Junta de Castilla y León para escribir la tesis, que acabé en septiembre de 2012. De forma paralela, he traducido para diferentes instituciones y editoriales, y en la actualidad trabajo como profesor de inglés en el Servicio Central de Idiomas de la Universidad de Salamanca.


Hiciste la carrera en Salamanca y pasaste de alumno a profesor ayudante en un par de años ¿Qué funciones desempeñaste durante tu estancia profesional en la facultad?

El contrato como Personal Investigador en Formación que me concedió la Junta de Castilla y León para escribir la tesis incluía la posibilidad de impartir docencia en los dos últimos años, y tuve la suerte de participar en las clases de Lengua Inglesa y de Traducción Audiovisual. En esta última asignatura me encargaba de algunas de las partes prácticas en torno al subtitulado, el doblaje y la voz superpuesta. En este sentido, es de destacar y agradecer lo mucho que el Departamento cuida a sus doctorandos contratados, puesto que por una parte les ofrece la posibilidad de tener contacto directo con la docencia de las disciplinas que les son afines, pero por otra se respetan al máximo sus horarios y disponibilidad, al contrario de lo que ocurre en muchos otros departamentos de la Universidad.


Desde esa perspectiva, ¿cómo valoras el plan de estudios de la Facultad?

El plan de estudios de Traducción ha cambiado mucho con la llegada del Grado. Cuando yo estudié, casi la mitad de los créditos eran de Libre Elección (142 del total de 300), con lo que los alumnos contábamos con una gran libertad para organizar los años de la carrera como mejor nos pareciera. Ahora, la lástima es que no se pueden elegir materias que no sean “básicas”, con lo que no se puede profundizar según los intereses de cada cual. Una cosa que sí me parece muy positiva en el enfoque que se tiene de la carrera en nuestra Facultad es que se trata de una formación muy práctica y que a mi juicio prepara muy bien a los alumnos para la vida profesional que viene después.


Tu tesis sobre subtitulación te ha valido el título de doctor de Traducción por la USAL. ¿Podrías comentar más a fondo en qué consistió tu investigación, qué objetivos tenías y de dónde surgió la idea?

El objetivo principal de mi tesis era el de averiguar si los parámetros de los subtítulos que se acaban comercializando en España se corresponden realmente con lo que se predica desde el ámbito de la investigación en traducción audiovisual. La investigación propiamente dicha consistía en extraer los subtítulos de varias series de televisión en DVD emitidas originalmente entre los años 2000 y 2010 y analizarlos con un programa específico para observar las tendencias de dos parámetros fundamentales: la velocidad de lectura y las pausas entre subtítulos. La idea surgió después de ver algunos capítulos subtitulados de Lost y observar que muchos de los subtítulos iban mucho más rápido de lo que parecía razonable.



También eres el creador del programa de análisis de subtítulos “Black Box”

Black Box es un programa en el que introduces un archivo de subtítulos y este te informa de los diferentes parámetros técnicos de cada uno de los subtítulos que lo integran. La idea surgió a partir de la observación de que los diferentes programas profesionales de subtitulado que se emplean en la industria audiovisual en la actualidad analizan de formas diferentes un mismo subtítulo, y era necesario contar con una herramienta con la que nosotros mismos fuéramos conscientes de cuáles eran los criterios de análisis que se aplicaban. La codificación del programa la llevaron a cabo dos informáticos, y su creación fue posible gracias a la colaboración de muchas personas, como los integrantes del Grupo de Investigación de Excelencia GR277, que contribuyó en su financiación, o los profesores Jesús Torres del Rey y Lucía Morado, que desempeñaron una función esencial en su localización. Además, es un programa de libre distribución que se puede descargar en http://sourceforge.net/projects/usalblackbox/


Además, Blackbox es una herramienta traducida a varios idiomas por alumnos de la propia facultad, ¿verdad? ¿En qué idiomas está disponible? ¿Cómo fue la experiencia?

Sí, el programa está localizado en estos momentos al inglés, italiano y polaco, por alumnas de la Facultad y nuevamente gracias a los programas de prácticas del Grado y Máster. Existen algunas localizaciones más que son todavía un proyecto, al francés, alemán, árabe y euskera. La experiencia ha sido muy positiva, y espero que lo siga siendo en el futuro.


Además de todo esto, eres el traductor de la famosa biografía de Steve Jobs, a cargo de Walter Isaacson. Estoy segura de que somos muchos los traductores que lo hemos tenido en la mano y nos hemos preguntado cuánto se puede tardar en traducir un texto tan extenso. ¿Tuviste que negociar el plazo con la editorial, dado que salió poco después de que muriera Jobs? ¿Pudiste compaginar esta traducción con algo más o tuviste que dedicarte de pleno a ella?

El encargo del libro de Steve Jobs me llegó a través de un gestor editorial con el que he trabajado en proyectos para diferentes editoriales, lo que significa que nunca tuve contacto directo con Debate, que es quien publicó finalmente la biografía. Fue un libro que hubo que traducir con un ritmo muy acelerado porque llegó mientras Steve Jobs todavía vivía, aunque se encontraba ya muy enfermo. La biografía me llegó impresa en papel porque todavía no se habían realizado las últimas revisiones en el original, por motivos de confidencialidad y porque todavía no se había redactado el último capítulo. La traducción se llevó a cabo en un mes y medio, durante finales de julio y todo agosto, con algunas revisiones más ya entrado septiembre, y tuve que traducir unas 6.500 palabras al día para que el texto estuviera listo a tiempo. Por supuesto, aquello requería una dedicación plena, y tuve mucha suerte de que fuese en verano porque así aprovechaba las vacaciones en el trabajo de la facultad.


Curiosamente, coincidimos en un encuentro de traducción, “Points of View in language and culture: Audiovisual Translation” que tuvo lugar en la Universidad Jagellónica, en Cracovia,  en octubre de 2011. ¿Es en este tipo de encuentros donde se consigue la visibilidad, y no en las redes sociales?

La presencia en las redes sociales es casi obligada hoy en día, para qué negarlo, aunque creo que hay un grado de cercanía que solo se consigue cuando conoces a los demás investigadores en persona, cuando le pones cara y voz a todos los apellidos que vas leyendo en los libros y los artículos. De todas formas, en este caso me refiero a la visibilidad “académica”, y no necesariamente laboral. Desgraciadamente, no tengo ni idea de si la presencia en las redes ayuda o no a encontrar un trabajo como traductor.


En su momento elegiste cursar el itinerario de interpretación pero, curiosamente, has acabado dedicándote a la traducción... ¿Alguna vez te has dedicado a la interpretación después de acabar los estudios?

Cuando llegué a cuarto de la carrera elegí el itinerario de interpretación, es cierto, pero en los años anteriores saqué las dos asignaturas de técnicas de traducción del itinerario de traducción que había por aquel entonces, entre las que se incluía, por supuesto, la de traducción audiovisual. Lo cierto es que me daba mucha rabia tener que elegir solo una de las dos disciplinas, y quería llevarme la experiencia de ambas cuando acabase la licenciatura. Después de acabar sí he podido trabajar alguna que otra vez como intérprete, aunque siempre de forma muy puntual. La inmensa mayoría del trabajo que realizo son traducciones.


Los traductores profesionales tienen un “paraguas” contra“la que está cayendo”, que consiste en afirmar que el sector de la traducción, afortunadamente, no está en crisis. ¿Crees que se puede vivir de la traducción exclusivamente?

Cuando empecé la carrera en el 2003, año en que no existía la palabra “crisis”, ya se repetía como un mantra en todas las charlas y coloquios aquello de: “El mundo profesional de la traducción es precioso pero está muy mal pagado. Es imposible vivir exclusivamente de la traducción”. Yo nunca he vivido exclusivamente de la traducción: desde que acabé la carrera tuve el contrato de la Junta y ahora mismo trabajo como profesor de inglés en el Servicio Central de Idiomas de la Universidad de Salamanca. También es cierto que la inmensa mayoría de mis compañeros de promoción no se han dedicado profesionalmente a la traducción una vez acabada la carrera y los diferentes cursos de posgrado que hayan hecho. Sin embargo, sí que hay algunos que viven de esto, y que demuestran que sí que es posible dedicarse únicamente a la traducción y salir adelante.


Por último, ¿qué consejos darías a los que estamos a punto de enfrentarnos a la realidad laboral?

Yo creo que el más importante de todos es que se hagan valer. Cuando uno sale de la carrera con el título debajo del brazo a veces tiende a pensar que en ese momento le toca empezar de cero, pero yo creo que eso no es cierto: salimos de la carrera con cuatro años de formación y con cuatro años de experiencia traduciendo a nuestras espaldas. Gracias al enfoque eminentemente práctico que recibe la carrera en Salamanca, los alumnos empiezan a enfrentarse a los textos desde el primer curso, y eso es algo que no ocurre necesariamente en todas partes.

12 comentarios:

  1. Me ha encantado esta entrevista, ya que toca varios temas y desde luego David responde con información muy valiosa. :)

    Me he quedado flipado con lo de traducir 6500 palabras al día. Sé que es factible porque alguna vez me ha tocado hacer algo así (evidentemente, tienes que conocer bien el tema y dedicar más de 8 horas), pero me gustaría saber si tenía luego a un equipo detrás, porque 6500 lo puedo hacer como excepción un día en el que caigo rendido, pero miedo me da hacerlo varios días seguidos...

    Gracias por la entrevista, Merche y David. :)

    Pablo

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  2. ¿La traducción de Steve Jobs llegó de manos de un "gestor editorial"? ¿Me lo explique? Casi diez años en el sector editorial y primera vez que oigo hablar de esa figura.

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  3. 6.500 palabras/día... y durante un mes y medio. Me da miedo pensar en el número de páginas. ¡Respect David! Probablemente la persona que ahora mismo mejor conoces a Steve Jobs en España. ;)

    PD: Muy buena entrevista.

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  4. Me impresiona. No me creo capaz de hacerlo tan rapido

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  5. Parece que no se puede vivir exclusivamente de la traducción. ¿Se puede vivir exclusivamente de la interpretación?

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    1. Vaya, no es esa la conclusión que yo saco de la entrevista :) Yo interpreto que él compagina la traducción con otras cosas, lo cual no quiere decir que no se pueda vivir de esto.

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  6. Si, pero si compagina, es que no se puede vivir de esto "exclusivamente". Si yo estudio traducción es para ser traductor, no para tener que ser traductor "y otras cosas porque sino no llego"

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  7. Se puede, bien como fijo en una agencia de traducción, o como autónomo y echando muchas horas. Hay gente que prefiere compaginarlo con otros trabajos porque consideran que así gestionan mejor su tiempo o porque ha coincidido así.

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  8. Cuando salió la biografía muchos se quejaron de la calidad, ahora lo entiendo si tuvo que traducir 6,500 palabras al día.

    Una curiosidad, ¿sabía el traductor que su texto se vendería también al otro lado del charco? Lo digo por usar palabras como "capullo".

    Gracias

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