jueves, 20 de junio de 2013

¿Y si desapareciera la Facultad de Traducción de Salamanca? Posible fusión

El pasado mes de febrero se publicó el número 4 de la revista Traditori, una publicación online en la que participé entonces y volveré a participar próximamente. Pues bien, fue allí, en el reportaje que escribí, llamado "XX aniversario de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca" donde abordé un tema que preocupa mucho a los que están al tanto y sorprende a los que no saben lo que se está gestando:

¿Sabías que se está planteando la fusión de la Facultad con una entidad más grande por motivos económicos? ¿Sabías que existe una oposición sin precedentes de TODOS los centros de la USAL? ¿Conoces las desventajas que implicaría una fusión? 

Si la respuesta es no, es necesario que sepas lo que está ocurriendo. Allá voy, por tanto, a retomar la parte del artículo donde hablaba de este tema el exdecano de la Facultad, Carlos Fortea (lo mejor es leerlo entero aquí).



(...) Carlos Fortea destaca que «en esta Facultad seguimos estando a la cabeza en tecnología: tenemos pizarras digitales, cañones, más ordenadores por estudiante que ninguna otra facultad de la Universidad de Salamanca, etc. Y todo ello con un presupuesto muy pequeño. Cuando se habla de dinero habría más bien que hablar de cómo se gasta. Nosotros no derrochamos: el laboratorio de interpretación antiguo (con 14 cabinas individuales, instalado en 1996) sigue en uso, aquí no se tira nada».
 Si sale a colación el tema del dinero es porque desde hace aproximadamente un año, el equipo rectoral de la Universidad de Salamanca ha empezado a plantearse una posible fusión de la Facultad de Traducción y Documentación con una entidad más grande alegando «motivos económicos». Esta propuesta, que cuenta con una oposición sin precedentes de todos los centros de la Universidad, se basa en el cuestionable razonamiento de que un organismo grande funciona mejor que uno pequeño. «Hay numerosas desventajas y no se ve el ahorro por ninguna parte. Las declaraciones de un miembro del equipo rectoral afirmando que ahorraríamos en luz eléctrica y en teléfono rozan el absurdo, teniendo en cuenta que no va a suprimirse ningún edificio», señala Fortea. Otras de las desventajas son las siguientes:
 
  • La agilidad con la que desde siempre se ha tramitado todo lo administrativo en la facultad desaparecería o, al menos, sería mucho más difícil de mantener. Hasta ahora los alumnos han podido dirigirse directamente al decanato con cualquier cuestión y se les ha proporcionado una respuesta de forma prácticamente inmediata.


  • Habría dificultades de organización por la existencia de dos titulaciones muy complejas (Traducción e Interpretación, por ejemplo, es una sola titulación pero dividida en tres lenguas y dos itinerarios). En el centro de proceso de datos saben las complejidades que esto supone.

  • Sería prácticamente imposible mantener el programa de prácticas que ofrece la Facultad en un contexto de macroestructura, «puesto que la Traducción y la Documentación son tareas muy especializadas que requieren una negociación caso por caso llevada a cabo por expertos».    

La idea de una posible fusión ya se ha convertido en un caso único ya que nunca antes se había producido una votación unánime de los decanos en contra de un documento presentado por el equipo rectoral. La decisión final también está pendiente de las medidas que la Junta de Castilla y León tome sobre el mapa de titulaciones. A la pregunta de si considera que la fusión sería el fin del prestigio de esta la facultad de Salamanca, Fortea responde: «Sin querer ser catastrofista, hay que decir que sería mucho más complicado mantenerlo. Sin embargo, es una gran noticia para las otras facultades de Traducción e Interpretación de España, que se frotan las manos ante la idea de que desaparezca su principal competidora. Actualmente, ninguna otra facultad de España con estos estudios se enfrenta a una posible fusión».

¿Cómo se te queda el cuerpo? Pues eso. He querido dejar plasmado algo que, el día de las graduación sorprendió a muchos, cuando el padrino dejó caer que no se sabe si nuestra facultad llegaría al aniversario vigesimoprimero. Yo, desde luego, lucharé porque esto no ocurra, al igual que todos los profesores que allí trabajan.




3 comentarios:

  1. No he estudiado en ninguna faculta de TEI, pero me produce una gran tristeza estas decisiones arbitarias, rayanas en lo esperpéntico, en la Universidad más antigua de España y cuarta de Europa.

    Si los políticos no tienen dinero para las Universidades, que se reduzcan el sueldo, viajen en clase turista y renuncien a los coches oficiales y a los gastos militares, pero que no hipotequen el futuro de España mermando la capacidd de los centros educativos superiores.

    Como rezaba cierto cartel que he visto recientemente enInternet, «la estupidez se mide en Werts…».

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  2. Eso de que los trámites administrativos se tratan con agilidad...ni en esta ni en ninguna facultad.

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  3. Afortunadamente la crisis empieza a poner las cosas en su sitio y a sentar prioridades.

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