lunes, 2 de septiembre de 2013

No es oro todo lo que reluce en las redes sociales


Llevamos toda la vida escuchando aquello de "no es oro todo lo que reluce" y, por muy tecnológica que sea la era en la que vivimos, esta sabia frase no deja de ser cierta. Me he animado a escribir esta entrada (que en realidad llevo pensando muuucho tiempo) a raíz de un comentario en Twitter de Elena Nevado hace pocos días. 

Si bien es frustrante ver cómo otros consiguen lo que uno no, no debemos olvidar un hecho claro: las redes sociales NO son un reflejo (claro) de la realidad. En ellas, cada uno puede retratar su vida como más le guste y los demás se lo tendrán que creer... o no. (Algunos incluso parecen vivir de lo que quieren creer que es su vida y no de lo que realmente es, pero eso es ya otra historia).

Si te ha hecho gracia,
te recomiendo que veas ESTO
Por un lado, están los que deciden contar sus penas y llorar a tecla tendida, y son auténticos profesionales de la lágrima digital. No obstante, como está en nuestra mano decidir de quién queremos rodearnos en las redes, podemos huir de la gente negativa. Sin embargo, esta decisión que, aparentemente, debería tener como consecuencia que entrar a las redes sea un momento de ocio y diversión, provoca otro fenómeno nada despreciable: el de pasarnos el día leyendo publicaciones excesivamente positivas que nos hacen llegar a la (errónea) conclusión de que nuestra vida es más aburrida, menos interesante y que tenemos menos suerte que los demás. 


Por alguna razón, el sendero de la tecnocultura actual nos ha llevado a vernos envueltos en la cuestionable práctica (de la que yo también participo, ojo) de retratar a golpe de Instagram los momentos u objetos cotidianos más normales de la vida diaria y en dotar al infinitivo del protagonismo que nunca ha gozado en nuestras frases más banales. No obstante, no podemos caer en creernos todo lo que vemos: no es oro todo lo que reluce. Para todos, cada día es diferente y no todo son penas... pero tampoco todo son alegrías, por mucho que nadie se esmere en intentar hacerlo ver. La vida es vida, aunque ahora tengamos a nuestra disposición herramientas para maquillarla, retocarla y hacérsela ver a nuestra manera a los demás. 

Unos tienen trabajo y otros aún esperan ese momento; unos se sienten inspirados para comenzar nuevos proyectos y otros aguardan ese soplo de ideas, unos ________ y otros _________, y está en la mano de cada uno decidir qué parte de su vida plasmar en las redes y cuál esconder/callar. Valora, analiza y llega a tus propias conclusiones, pero no te dejes llevar por la corriente de "mi vida es genial" (la de otros) que se ha colado en nuestro día a día más que nunca. 
Esto se aproxima más a la realidad

Lo más habitual es callarse durante los momentos de baja moral y dar mucho bombo a los momentos buenos. Y ojo, esto no es ni bueno ni malo; unos lo llaman #autobombo, otros marketing, otros simplemente ocio. Una opción es tan válida como la otra. En cualquier caso, es necesario ser consciente de ello y saber distinguir entre la realidad y la "ficción" de cada uno para no caer en aquello de que a todos les va mejor que a nosotros.
Pocos hablan cuando no reciben respuesta a los CV que envían, cuando no pasan una prueba de traducción, cuando les rechazan un presupuesto. Pocos mencionan lo duro de las curas de humildad, de darse cuenta de que no lo sabemos todo, de que han metido la pata, de que te han cambiado lo que tú habías escrito (porque lo habías hecho mal). Pocos pregonan sus malas experiencias (cuando son ellos los responsables, porque cuando la culpa es del otro se nos llena la boca), etc.

Últimamente estoy comprobando con mis propios ojos los que algunos entendidos de la vida insistían en asegurar: hay vida más allá de las redes sociales. No todo el mundo conoce ciertos nombres ni les importa la opinión de unos o de otros. Puede ocurrir incluso que haya quien se toma un café sin hacerle una foto, empieza la semana sin fuerzas o no tiene ganas de trabajar. Cada uno es libre de publicar lo que quiera, pero tú no eres menos libre de ponerlo todo en contexto y ser consciente de que no es oro todo lo que reluce. 

41 comentarios:

  1. Las redes sociales Sí que son reflejo de la realidad. Por lo menos, en la misma medida que lo puede ser cualquier otro ámbito. Todo esto que cuentas pasa en todas partes, hasta en los bares. ;-)

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    1. Estoy contigo, Darío. También puedes acudir a una reunión sobre fotografía y mostrar lo que tú quieres de ti mismo.

      La verdad es que también es responsabilidad de las personas que leen el dejarse influir demasiado por lo que otros ponen o dejan de poner, ¿no? Si te comparas o te sientes peor o mejor porque alguien pone solo cosas buenas o solo cosas malas, es que necesitas terapia y mejorar tu autoestima y seguridad en lo que tú mismo haces y vives.

      Saludos,

      Patricia

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    2. Ah, por cierto, lo que también veo es una pequeña distorsión y catastrofismo de la gente más verde o joven: leen que una persona tiene el día ''completo'' o ''uf, qué cansancio hoy'', y ya sacan la conclusión de que ellos no tienen trabajo y esa persona está montada en el dólar. :-)

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    3. El matiz de la entrada es diferente, Darío. Llevo muchos años en las redes (sin ir más lejos, llevo 9 años formando parte de un foro de forma muy activa) y siempre que alguien decía que eso no era la vida real, yo decía lo que tú: sí lo es. Soy totalmente partidaria de las redes y creo que puedes llegar incluso a expresarte mejor por escrito que en persona. Gente que se esconde detrás de una pantalla la encuentras, como tú dices, en cualquier sitio (como un bar), solo que en vez de pantalla es una cerveza, o el mal humor en el trabajo, etc.

      Sin embargo, mi entrada no va por ahí. Mi intención no es decir "no os creáis nada de lo que veáis porque no es cierto" sino que, precisamente porque todos somos partidarios de las redes y apoyamos que son reflejo de la realidad, a veces no nos damos cuenta de que cada uno pone "lo que le interesa poner" y eso no deja de ser una parte subjetiva y parcial de su día a día. ¿No me puedes negar eso, no?

      ¿Que pasa en otros ámbitos (en todos) de la vida? Sí, pero yo me he querido centrar en este.

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    4. Patricia, desde luego puedes acudir a una reunión de fotografía y mostrar una parte de ti, o ir al bar y mostrar otra, como decía Darío. No estoy de acuerdo con afirmar tan categóricamente que "si te afecta lo que ves de los demás necesitas terapia", porque entonces seríamos pocos los que estaríamos "sanos de mente" o "fuertes", según esa definición. Creo que es humano e inevitable sentir envidia (de la sana), compararse, etc.

      Nada enfermizo, en mi opinión. Si la cosa va mucho más allá, eso es otra historia, pero a la gente que retrato en mi entrada es del día a día, de los que pueden sentirse un poco "plof" como Elena al ver que a unos les salen las cosas y a otros no o, sin ir más lejos, que otros parecen tener una vida más interesante por saber retratarla mejor. No creo que plantearse esas cosas y reflexionar acerca de ello sea "de psicólogo".

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    5. Se podría abrir otro debate paralelo de que si es cierto todo lo que se cuenta de la enormidad de trabajos que le cubren a uno sin dejarlo respirar, o es una forma de mercadotecnia para venderse mejor. Porque algún caso conozco...

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  2. Una observación que he hecho en los congresos internacionales en los últimos años es que la gente negativa (que siempre habla de las pocas agencias malas, de la "guerra" de tarifas etc.) simplemente ha desaparecido durante la crisis. ¿Por qué será?
    Gracias por un artículo en general positivo, Merche, aunque estoy de acuerdo con Darío en que las redes sí que son un reflejo de la realidad. Siempre digo que no hay nada virtual, porque siempre hay seres humanos detrás de la pantalla (de momento), que algún día conoceremos en algún congreso o taller, o a alguien que les conoce. O dicho de otro modo, hay que portarse más o menos como te portarías en persona, ser fiel a uno mismo. Y es cierto que, en los primeros años de traductor al menos, o tienes demasiado trabajo o demasiado poco; nunca lo justo. Que no cunda el pánico. :)

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    1. Yo también lo he notado. No sé si ese "fenómeno" tiene nombre, pero ha coincidido eso con el auge de la autoayuda y de los gurús de la felicidad, la motivación y demás. Antes los había y se apreciaba "algo diferente", ahora crecen de los árboles (aunque no todos son buenos, ni mucho menos).

      Como le he explicado a Darío más arriba, yo también creo que las redes y cualquier ámbito de Internet refleja la realidad... pero si refleja una sola parte, siempre será subjetivo y parcial, de ahí que afirme que no son un reflejo CLARO.

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  3. Coincido con Darío, pero creo que Merche no iba por esos derroteros. Es muy o más fácil distorsionar nuestra realidad en la virtualidad, ya que no vemos el lenguaje corporal del interlocutor.

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    1. Hombre, Pablo, yo en los bares he visto personal con un lenguaje corporal la mar de tentador y sugerente y luego eran unos fistros y fistras de mucho cuidado, eh...

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    2. Eso te pasa por ir a bares de esos con banderitas con muchos colorines... XD

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  4. Más que no es oro todo lo que reluce en las redes sociales, no es oro todo lo que reluce en la vida en general. No solo en redes sociales, sino en persona, mucha gente no va a contarte lo malo, sino lo bueno. En muchas ocasiones, será para no trasladar su negatividad a la gente que le rodea (a mí me pasa mucho, intento guardarme el sufrimiento para mí, y así me vienen las jaquecas de las preocupaciones que no comparto con nadie); en otras, para no mostrar sus debilidades ante gente con la que no tiene tanta confianza (aunque luego a sus amigos sí les confiese todo eso que no va diciendo por ahí). En cuanto a lo positivo, otro tanto de lo mismo. Cuando nos dan una buena noticia, estamos tan felices que sentimos la necesidad de contárselo a los cuatro vientos. Igual que se lo contamos a nuestra familia y seres queridos en cuanto tenemos la oportunidad, lo publicamos en las redes sociales, simplemente por la necesidad de compartir nuestra felicidad. Es instinto natural del ser humano, supongo. Habrá gente a quien le molesten las personas positivas y otros a quien le molesten las negativas. En mi caso, intento rodearme de felicidad (y cambiar de tema cuando sobrevuela algo triste). Pero también es cierto que, ante ciertas apariencias de felicidad, no es oro todo lo que reluce ;-)

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    1. Sip :-)
      Pero insisto: si "no es oro todo lo que reluce" en la vida en general, ¿por qué no aplicarlo a un ámbito en concreto, y aun así seguirá siendo verdad?

      Aquí el tema en que muchos traductores utilizan sus redes supuestamente personales para fines profesionales, es decir, para dar una imagen positiva sobre ellos mismos. Es totalmente lícito y, aunque no es mi caso, lo veo hasta bien. Sin embargo, en esta entrada les hablo a los que a veces flaquean a causa de creer todo lo que ven, sin pensar que, aunque sea cierto, tan solo es una parte.

      Abrazos

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  5. Totalmente de acuerdo con tu artículo Merche.

    Yo misma, e imagino que otros como yo, nos hemos dejado arrastrar a veces por esa ola de autobombo como bien dices. Desde mi humilde opinión considero que las redes sociales se han convertido en herramientas para la hipocresía, las indirectas y el "qué bien me va todo" aunque estemos mal. No obstante, hay veces que sienta bien vocear a los cuatro vientos una buena noticia, algo positivo que pase en tu vida, aunque sea a costa de hacer sentir a algunas personas inferiores o desafortunadas, de eso no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta. Pero claro, somo así de egoístas a veces y queremos hacer ver lo bien que nos va; como ya dices tu, lo malo no nos gusta que se sepa.

    Lo dicho, me ha encantado tu reflexión Merche, yo llevo mucho tiempo opinando igual, y a Elena si lee esto, solo puedo decirle que no desespere, que hay que tener paciencia y ser positivos y cuando menos lo espere las cosas irán sobre ruedas; sobre todo para una persona como ella que vale un montón ^^

    ¡Un saludo!

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    1. Las redes sociales no hacen más que "magnificar" (a lo GH) lo que cada uno es. Y no lo digo a malas ni a buenas. Digo lo que realmente creo. Sin embargo, una corriente cada vez más frecuente y que me da entre pena y miedo es aquella que pregona justo lo contrario a lo que es. Cuanto más feliz dice ser, más convencida estoy de que solo lo pregona para convencerse a sí mismo y a los demás: una especie de intento por crear una personalidad a partir de la real en la que uno se convierte en lo que quiere ser a base de ir barnizando y aumentando una realidad cotidiana o incluso aburrida.

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    2. Estoy de acuerdo , y creo que puede resultar hasta peligroso. Vivir en una realidad edulcorada sólo te aleja de tus objetivos e incluso de la propia felicidad real.

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  6. Estoy totalmente de acuerdo. Hay gente que intenta trasmitir una felicidad (probablemente en parte verdadera, pero seguramente de manera exagerada) que en realidad, desde mi punto de vista, no hace falta. Es decir, está bien compartir con los demás los momentos que te hacen feliz, pero a veces es demasiado. Al fin y al cabo si estás feliz, eso te llena a ti y a la gente que quieres, ¿verdad? Como tú dices, no todo son penas, pero tampoco alegrías y aquí, todo el mundo tiene días en los que se levantan con el pie izquierdo; sarna con gusto no pica.

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    1. No solo no hace falta sino que, de hecho, a quien les hace falta es a ellos para creerse algo que no es cierto y, ya de paso, conseguir reconocimiento.

      Abracitos, Olatz!

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  7. El que usa una red social lo hace con un objetivo: bien desahogar sus penas, compartir sus logros, espiar a alguien, entretenerse, compartir información o segmentarla, vender productos o servicios, crear una imagen de marca, relacionarse para conocer nuevas personas, etc. Si lo que haces en las redes sociales es perseguir tu objetivo pues «Ande yo caliente...» Igual pasa en la vida real... aunque ahí se te ve la cara, que es el espejo del alma. ¿Sugerimos a Twitter tuits en vídeo? :D

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    1. Yo creo que, aunque tener un objetivo sería lo ideal, pocos son los casos en los que no te creas un perfil en X red hasta saber para qué lo quieres. Primero te lo creas y luego vas moldeándolo, en la mayoría de los casos. A no ser que el objetivo sea la imagen de marca y asuntos más profesionales/serios, muchas veces es fácil dejarse arrastrar por corrientes de pseudofelicidad que no hacen bien a nadie, en mi opinión. Pero desde luego, allá cada cual xD

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  8. Coincido con lo que dices, Merche, pero el tema es bastante más profundo. Elena Fernández resume muy bien lo que yo pienso. Hay que tener claro desde el principio para qué se quieren utilizar las redes sociales y mantener separados la parte privada y la profesional. En la parte privada podré anunciar que me fracturé el meñique o salí de paseo con la familia, pero desde luego que en la profesional no tienen lugar comentarios tales. Y sí, en la vida real ocurre lo mismo. Las redes sociales profesionales son realmente un espejo de lo que somos y se deben utilizar con mesura y cabeza para el fin que se persigue.

    ¡Ánimo, paciencia y suerte, Elena Nevado! ¡Todo tiene su tiempo justo en esta vida!

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    1. Bueno, lo de mantener separado lo privado y lo profesional depende de uno mismo, y me parece una opción muy válida combinarlo... hasta cierto punto. Yo es del lado que me he posicionado en las redes, aunque la parte personal ocupa un 10 % porque ni quiero que sepan ni creo que sea necesario que nadie se entere de mis intimidades a puñados.

      :-)

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  9. Yo creo que el problema en sí no está en el uso que cada uno haga de sus redes sociales, sino en el doble efecto que tienen en los que acabamos llegar a este mundillo.
    Por un lado vemos que si todos nuestros traducontactos tienen trabajo o incluso están hasta arriba, es porque, gracias a Dior, lo hay, y tarde o temprano nos llegará ese cliente que con tantas ganas esperamos. Sin embargo, cuando, por ejemplo, yo lloraba por los rincones porque estuve 4 meses enviando el CV y seguía sin encargos, entrar en Twitter o leer blogs de traductores era el mayor de los suplicios, porque lo que antes me animaba, ahora me hacía pensar que si todos tienen encargos menos yo debe ser porque yo no valgo y bla bla bla, todas esas cosas tan agradables que uno piensa sin querer.

    A pesar de todo, confío en la paciencia (y en el Karma) como modo de vida y creo que tarde o temprano todo llega. Además, ahora que todos mis traducontactos tienen trabajo, he decidido hacer lo que los informativos: si sale en Twitter, es que es cierto.

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    1. Desde luego, meterse a leer blogs de gente que se dedica profesionalmente a la traducción y vive de ello puede o animarte muchísimo a seguir intentándolo, o "hundirte" porque ves que nunca llegarás. Eso, como se decía más arriba, puede pasar con cualquier aspecto de la vida, no solo leyendo blogs. Con ir por la calle y escuchar alguna frase suelta que te haga pensar, ya te puedes plantear el sentido de la vida según cruzas la Gran Vía. A mí, al menos, me hace falta bien poco, jaja.

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  10. Totalmente de acuerdo con esta entrada, es muy fácil hacer ver las cosas de una forma totalmente distintas de lo que realmente son, tan para lo bueno como para lo malo. Si ya es bastante fácil exagerar en persona, en las redes sociales, donde nadie te puede ver la cara sino que simplemente leen lo que has escrito, lo es muchísimo más.

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    1. "En las redes sociales todo se magnifica". Muy cierto :-P

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  11. Bueno, por alusiones jaja Para empezar quiero dejar claro que me considero una persona inteligente y aunque soy bastante inocentona no hasta el punto de creerme todo lo que me cuentan, ni en un bar ni en Twitter.

    Estoy de acuerdo con Sara Bueno en que realmente lo que ocurre en general es que cuando nos pasa algo bueno tenemos la necesidad de compartirlo, muchas veces no es por fardar. De todas formas yo creo que la mayoría de la gente comparte tanto cosas buenas como cosas malas y son solo unos pocos los que se centran o en lo negativo o en lo positivo. También es verdad que a mí me interesa más saber en qué proyectos están trabajando mis compañeros que saber que no están trabajando en nada así que supongo que nosotros mismos nos censuramos porque pensamos que a nadie le va a interesar que no tengamos trabajo.

    Con respecto a ese tuit en concreto, y haciendo alusión también a lo que ha dicho Patri, me gustaría decir que creo que todos nos comparamos alguna vez y sentimos envidia de la buena. Yo, desde luego, no me paso la vida pensando en lo que los demás hacen o dejan de hacer pero si en un momento dado leo que alguien se va de viaje a Japón y yo estoy viendo un programa de Divinity sentada en mi sofá pues pensaré inevitablemente: «¡Hala, qué envidia!» pero eso no significa que mi vida no sea interesante o que me sienta insatisfecha con ella. Simplemente puede significar que hay cosas que hacen los demás que me gustaría hacer y que tengo expectativas en la vida y me fijo en los demás positivamente.

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    1. Bueno, espero que hayas entendido que ese tuit tuyo fue la inspiración que colmó el vaso para escribir esta entrada, ni mucho menos te estoy diciendo que seas débil o poco inteligente xD

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  12. Os recomiendo este artículo en el blog de Antigurú del periódico de El País:

    http://blogs.elpais.com/antiguru/2013/08/-instagram-saca-lo-peor-de-nosotros-sobre-todo-en-verano.html

    La verdad es que en facebook y otras redes sociales la vida de los demás siempre parece mucho más interesante (fotos de playas paradisíacas, muchos viajes, buen trabajo...). Pero el caso es que tengo conocidos que dan esta apariencia pero en realidad algunos de ellos tienen problemas muy diversos (económicos, familiares, de trabajo, etc.)

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    1. Voy a leerme este artículo en cuanto tenga un rato. Tiene muy buena pinta por el título :)))
      Lo de tener problemas y solo poner maravillas es como no tener pasta y sacar "los oros" del Bershka... :-P

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  13. Qué interesantes reflexiones, Merche.
    Yo vi hace poco un video que reflejaba divinamente el hecho de que a veces nos dejamos llevar por ese "brillo" que queremos compartir virtualmente, y nos olvidamos de disfrutar de la realidad. Os lo recomiendo:
    http://www.youtube.com/watch?v=OINa46HeWg8&feature=youtu.be

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    1. En cuanto pueda me paso a ver el vídeo. Muchas gracias por compartirlo! :)

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  14. Me ha gustado mucho tu entrada,Merche. Y el vídeo que recomienda Anya es impactante. Es lo que muchos hacemos en varias ocasiones de nuestra vida, pero al verlo desde fuera se ponen los pelos de punta...Es similar a este otro video, que seguro conocéis:
    https://www.youtube.com/watch?v=0h_8Gq7NI5E

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    1. Me alegro de que te haya gustado, Lidia :)
      También veré ese vídeo en cuanto pueda, que últimamente ando liadilla...!

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  15. Con la que está cayendo me parece una falta de solidaridad expresar continuamente que se tiene exceso de trabajo y, aunque considero que las redes sociales tampoco han de ser un lugar de exposición de nuestras penurias, es un medio democrático que cada uno puede usar a su antojo. Llamadme escéptico, pero no me creo ni a los que se erigen como reyes del sector ni a los recién llegados. Creo que el que demuestra que es un profesional tiene antes o después la oportunidad de vivir de esto y considero que los que no son capaces de mirar más allá de su ombligo están condenados a creerse los amos del mundo mientras este les hace un sonoro corte de manga...

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    1. Yo a los recién llegados sí me los creo porque sé las sensaciones que se tienen (las que yo he expresado en este blog en este año y pico), pero efectivamente no me creo tampoco a los reyes del sector :-P

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  16. Hola Merche.
    Decir que he descubierto tu blog hace nada navegando por la web y no puedo negar que me ha llamado muchísimo la atención. Soy una chica malagueña, que ahora va a comenzar la carrera de Traducción e Interpretación y debo admitir que me he "chupado" casi todos tus artículos. Me parecen muy interesantes y de gran ayuda. De paso, quería comentarte una cosa y si pudieras ayudarme con una pequeña duda que me ha surgido. Actualmente, domino bastante bien 4 idiomas: Español, Portugués, Rumano e Inglés. En todos tengo un nivel nativo... o bueno, quizás en el inglés aún no, pero casi. Sin embargo he decidido lanzarme y aprender alemán y quizás en un futuro también árabe. La cuestión es: ¿crees que es mejor centrarse en unos pocos de idiomas o abarcar varios para así tener un plus?
    Un saludo y enhorabuena por tu blgo, gran trabajo.

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    1. Hola, Dianne
      Como sabes, ya te estoy contestando por el Facebook de traducirco :-)
      Un saludo y gracias por los comentarios.

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  17. Dianne, si me permites te respondo yo brevemente.

    Si de verdad tienes un nivel nativo de español, rumano y portugués, y uno muy alto de inglés, yo no añadiría más lenguas de trabajo. Tienes muchas combinaciones y además algunas interesantes (rumano-español/portugués, por ejemplo). Déjate de líos y céntrate en perfeccionar las lenguas que ya conoces porque el ser nativo de una lengua no te hace conocerla en profundidad. Y, desde luego, si quieres añadir alguna lengua que no sea árabe, y casi que tampoco alemán, porque son lenguas, sobre todo árabe, que requieren muchíííísimas horas para alcanzar un nivel apto para convertirlas en lenguas de trabajo.

    Espero haberte ayudado :)

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  18. Muchísimas gracias a las dos por contestar. Sí, quizás debería centrarme más en los idiomas que ya conozco y trabajarlos con más profundidad. Muchas gracias por la ayuda. Y ojalá este nuevo comienzo en la universidad sea bueno.
    Un saludo y os sigo leyendo por este mundillo.

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