viernes, 9 de mayo de 2014

El traductor y su piano

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Se dice que la sensación de superarte a ti mismo es, valga la redundancia, insuperable. Si bien este concepto suele aplicarse a grandes retos y a desafíos vitales, no es menor la satisfacción de abordar un texto que desconoces por completo y por el que, tras varias horas dándole forma, acabas moviéndote prácticamente con la soltura del mismísimo autor. Esa sensación, salpicada a menudo con el retumbar de las manillas de un reloj digital, hace que cada día se presente como una lucha de gigantes del que, con tiempo, sudor y lágrimas, puedes salir victorioso.

Quiero dedicar esta entrada al momento de evasión, al "pero, ¿qué hora es ya?", a la velocidad de los dedos recorriendo un teclado con un claro objetivo, a la sensación de las palabras agolpándose en las yemas de los dedos, al parecido entre un traductor y un pianista en momentos de lucidez. Quiero dedicar esta entrada a los traductores que disfrutan, sufren, sienten y padecen sus textos, a los traductores que, en fin, traducen.

Quiero dedicar esta entrada a quien, pudiendo traducir más rápido, no lo hace. A quien, pudiendo entregar ya, no entrega. A quien intenta demostrarle diariamente al puñado de palabras que se le ponga por delante que sabe lo que hace (aunque a veces no lo parezca). A quien se sonríe cuando relee algo suyo por su nivel de precisión. A la sensación de superarse y de sentirse superado. Al "no puedo" y al "he podido". Al que ve lejano el fin mientras se acerca al punto final. Quiero dedicar esta entrada a quien se siente satisfecho al menos una vez al día con el resultado que ha manado de sus dedos y no de los de otros. Al que asume que todo es mejorable, pero sabe que eso no significa que todo esté mal. Al que conoce al ánimo y al desánimo en primera persona y a quien, incluso, se topa con ambos el mismo día.

Quiero dedicaros esta entrada a vosotros. Y a mí.
Feliz 9 de mayo de 2014, un día cualquiera.

7 comentarios:

  1. Qué inspiración, Merche. Me ha encantado y suscribo todas y cada una de las cosas que dices.
    No sé cómo has podido decir tanto en una entrada tan breve y tan bonita. En fin, me has dejado sin palabras. ¡Bravo!

    Un abrazo,

    Lourdes

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    1. Muchas gracias, Lourdes.
      A veces me viene la inspiración y más vale que encuentre un teclado cerca y que no sea el del trabajo, jeje.

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  2. Sin duda alguna, una inyección de motivación directa al cerebro y al corazón. Me ha encantado tu entrada, sobre todo porque mi padre es pianista profesional y yo he crecido rodeada de notas musicales de su piano. Me ha hecho recordar mi infancia :).

    ¡Enhorabuena!

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  3. Enhorabuena por esta entrada Merche, has dicho mucho con bien poco, y es que se ve que te ha salido de dentro.

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  4. Como traductora y pianista aficionada, te doy las gracias por esta entrada. ¡Me ha encantado! :)

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