sábado, 14 de junio de 2014

5 consejos para enfrentarse al mundo laboral al terminar la carrera

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Una promoción más, ha llegado el momento de enfrentarse a la realidad laboral.

¡Pero si tú te graduaste hace un año, Merche! Lo sé, lo sé, pero, precisamente por eso, en este tiempo he podido comprobar que unas actitudes son más acertadas que otras a la hora de enfrentarse a la realidad laboral. En este tiempo, ya habréis tomado ciertas decisiones que habrán marcado vuestra trayectoria, pero ahora la cosa se pone seria y, por eso, aquí van algunos consejos o ideas sobre el tema que, si bien son muy básicos, no conviene perderlos de vista:
 

  • Sé humilde: Suena a tópico, pero cuando uno sale de la carrera es inevitable la sensación de querer comerse el mundo. Hasta ahí ninguna objeción (¡que también tenemos derecho a presumir de título, que nos lo hemos currado!), el problema viene cuando, en algunos casos, el flamante recién licenciado adopta la postura de "a mí nadie me tose" creyendo que, aunque no tenga experiencia, sabe lo que se cuece (o mejor dicho, lo que dicen que se cuece, porque no lo ha comprobado por sí mismo) porque se ha estado informando (¡Bien! Te has movido antes de acabar la carrera, pero no te subas a la parra, que esto acaba de empezar...). Esta actitud acarrea inevitablemente un choque con la realidad, donde nadie ha estado esperando tu llegada ni se te va a recibir con los brazos abiertos porque sí.

  • Prepárate para cometer errores: Un buen ejemplo de esto es el programa Masterchef, donde se elige a unos por ser mejores que otros, lo cual no quiere decir que sean los mejores. Es habitual ver agachar las orejas a los concursantes cuando reciben críticas o se les dice que el resultado no es bueno, que le queda mucho camino por recorrer, etc. Hay que ser capaz de admitir los errores propios, buscar el origen e intentar ponerles solución (aunque a veces hay que cometer varias veces el mismo para aprender, pero esto entra dentro del proceso de aprendizaje, no debe interpretarse como dejadez).

  • Abre tus miras: En la carrera se suele escuchar mucho aquello de "a mí déjame en paz de traducciones X" (médicas, jurídicas o técnicas, las que más rabia te den). En la realidad, debes estar preparado para enfrentarte a lo que te venga, porque es muy posible que, incluso si te especializas y te vendes como traductor de cierta disciplina, te toque abordar otro tipo de textos para ganarte las primeras hornadas de pan. Esto es así, y no debes tomártelo como que te estás desviando de lo que realmente te gusta. Los principios no son más que eso, principios. Ya tendrás tiempo de ir moldeando tu carrera a tu gusto, lo importante es "meter la cabeza" en el sector. Por supuesto, esto no implica que te lances a aceptar cualquier encargo si no te ves capacitado o que aceptes cualquier proyecto por el mero hecho de traducir.

  • Piensa en el "para qué" de tus decisiones sobre formación. Aunque dé pereza (o vértigo) pensar a largo plazo, si decides seguir formándote tienes que tener en mente para qué te servirá la decisión que tomes (llámese máster, curso, intercambio...). Si lo haces únicamente por "adornar" tu CV de recién licenciado y parecer más profesional de cara a un cliente o empleador, más vale que inviertas ese tiempo y dinero en la búsqueda activa de trabajo, porque la experiencia cuenta muchísimo más que la formación y es probable que, en el tiempo que le dedicarías a ese curso o máster, pudieras haber conseguido algún encargo o establecido algún contacto.

    Con el dinero pasa lo mismo: si dispones de 3000 euros para estudiar un máster y no estás seguro del objetivo de cursarlo, invierte ese dinero en intentar encontrar tu camino para desplazarte y hacer contactos en eventos, para crearte una buena identidad corporativa o, simplemente, para vivir día a día en lo que consigues algo. Podrás vivir varios meses mientras buscas y encuentras tu sitio.

  • Prioriza: distingue entre "plan B" y "otra meta". Una cosa es buscar algún trabajillo "mientras tanto" y otra distinta empezar a estudiar otra disciplina diferente "para no cerrarte puertas" y "hacer algo útil en lo que encuentro algo". No confundas "compaginar" traducción y otra rama (enseñanza, por ejemplo) con restarle tiempo a la búsqueda de trabajo en traducción por impaciencia en la obtención de resultados. Por supuesto, hablo en general, no de los casos en los que se necesita ganar dinero cuanto antes por X motivo. 


Se acabó lo que se daba. Welcome to the real world.

    Saludos desde Madrid y... ¡a por todas!

8 comentarios:

  1. ¡Buenos consejos! a mí me gustaría saber una cosa... ¿se puede trabajar aquí como traductor, pero sin vivir aquí? No sé si existe alguna publicación sobre mi pregunta, pero sería genial si alguien me respondiera. ¡Saludos!

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    1. Bueno, en su mayoría los traductores son trabajadores autónomos (aunque se puede trabajar en plantilla), por lo que precisamente puedes estar donde quieras mientras tengas un ordenador a mano.

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  2. ¡Hola, Merche! Muy buena entrada, como ya nos tienes acostumbrados. Y por cierto, me ha encantado lo de "saludos desde Madrid", creo que he pillado la indirecta xD

    Este año me gradúo y, como bien dices, reconozco en muchos de mis compañeros esa actitud de tomar cualquier decisión sin ni siquiera pensar en qué es lo mejor que pueden hacer con vistas al futuro. A mí me sirvió mucho pararme a pensar cómo quería que fuese mi vida a largo plazo y creo sinceramente que lo mejor que uno puede hacer es lo que siente que le va a hacer más feliz. Si quieres lanzarte al mundo laboral, hazlo (y sí, en los tiempos que corren es difícil encontrar algo pero ¿y si lo que quieres es eso? ¿Y si no quieres seguir estudiando?). Un máster no siempre significa que seas el mejor candidato (además, puede que incluso como complemento formativo sea mejor destinar ese dinero a varios cursos, como también comentaste en otra de tus entradas). Hace unos años el máster se usaba para marcar la diferencia pero, con tantos recién graduados que se lanzan a hacer matrícula de máster sí o sí en cuanto terminan la carrera, puede que lo mejor para desmarcarse sea lo contrario...

    ¡Un saludo!

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    1. ¡Hola, Estefanía! :)

      Esa reflexión de la que hablas es crucial, aunque difícil de estar preparado para hacerla.
      A veces uno sabe lo que le daría la clave, pero no está listo para afrontar una respuesta, porque pensar a largo plazo da auténtico vértigo a veces.

      Lo importante es que, cuando eches la vista atrás en un par de años, digas "me alegro de haber hecho aquello", en vez de "cuánto tiempo perdí por X razón".

      Respecto al máster, efectivamente, actualmente se hace la matrícula cuando uno está en cuarto igual que uno se apunta a la Universidad en 2º de bachillerato. Como si estuviera escrito a fuego que ese es el proceso. Sin embargo, que haya quien se deje llevar por esa inercia solo nos beneficia a los demás, que, si damos un paso, es habiendo reflexionado previamente. El resultado se notará a la larga :-P
      ¡Saluditos (desde Madrid, sí, jaja)!

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  3. Siempre da vértigo terminar la carrera y ver que ahora te toca empezar. Yo escribí una entrada sobre esa sensación que me salió del alma. Veo un punto en tu artículo que denota una diferencia en estos cinco años que han pasado desde que yo terminé. Ahora hay que pensar, aún más si cabe, qué camino tomar y en qué invertir tus esfuerzos y dinero. Antes, cursar un máster o un posgrado eran casi algo natural que sucedía tras terminar la carrera. Ahora, con la crisis y la titulitis, uno se lo piensa dos veces. A mí me pasó eso, durante los últimos dos años de la carrera tenía en mente la posibilidad de hacer un máster, al ver el escaso éxito en la búsqueda de trabajo, pensé que quizás sería una mejor inversión intentar encontrar trabajo en una empresa que me proporcionara la misma cantidad de conocimientos y formación (o más) que un máster. Eso no quita que se curse un máster en algún momento, eso es algo que siempre se puede hacer, pero el valor de la experiencia es ahora aún más alto.

    Por lo demás, son puntos muy básicos y recomendables que siempre viene bien recordar, sobre todo para aquellos que terminan ahora :-)

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    1. ¡Hola, Verónica!
      Desde luego, el "máster pagado", como a mí me gusta verlo, que supone la experiencia de trabajar es una experiencia doblemente gratificante porque, por una parte, puedes ponerte a prueba y, por otra, te das cuenta de que esa YA SÍ ES la realidad de la que tanto hablaban (no sigue habiendo un paso previo, como al estudiar un máster).

      ¡Saludos!

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  5. Hola!! Te escribo desde Argentina, mi nombre es Gimena, y quisiera que me dieras algunos consejos o pequeñas ayuditas respecto a las falencias que puedo tener en las distintas etapas de la carrera de Traductorado de ingles, que estoy cursando en la UNC, de Cordoba (disculpa la falta de tildes, se llama tener teclado estadounidense). Encontre tu pagina por casualidad, y me gusto mucho. Saludos!!!

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