lunes, 8 de septiembre de 2014

Cómo ha cambiado el sector 2.0 de la traducción en los últimos 2 años


Dicen que el mundo de la traducción está saturado.

Y yo a veces me pregunto quién lo está más, si el sector o quienes lo forman. Temas como el intrusismo, las tarifas bajas, la presencia en las redes sociales, los anónimos cobardes y las cuentas falsas hacen que, en ocasiones, esta parte del sector parezca violenta, agresiva y opresiva. ¿O acaso tú no te has dado cuenta…? Si no es así, deja que te explique mi visión, ahora que no ha pasado nada concreto y mi opinión no se puede interpretar como una reacción “en caliente” a ninguna realidad trol.

Todo parece haber cambiado en cuestión de un par de años (que es, al menos, cuando yo empecé a moverme por esta esfera 2.0) o, mejor dicho, todo parece haberse desmadrado. Ahora parecemos estar inmersos en una época incierta en la que ya no se aplaude lo que hasta hace unos meses sí, donde dar ponencias ha pasado de aportar disfrute a infundir miedo a algunos ponentes, por el exceso de críticas a las que luego se enfrentan, y donde muchos prefieren no dar un paso en falso que nos cueste un disgusto, una discusión o un malentendido venido a más y alimentado por anónimos.

Pero, ojo, no olvidemos que esto no es sino un gran foro, en este caso digital, donde cada uno tiene su vida y “lo único” que comparte es una profesión. Y lo que no comparte, no se conoce, lo que no quiere decir que no exista. El hecho de que un alto porcentaje de profesionales de la traducción trabaje por cuenta propia y encima delante de un ordenador hace que nuestro sector se preste mucho a la interacción online. Una interacción que, por desgracia, últimamente no siempre es positiva y se expone a muchos roces cibernéticos. Roces que, muy probablemente,  no ocurrirían en persona por dos sencillas razones: porque en la vida real tienes la opción de no acercarte a quien no quieres (a diferencia de redes tipo Twitter y blogs) y porque por escrito todo puede ser distinto y muchos, con la tradicional educación 1.0, se pensarían dos veces las cosas antes de decirlas.

Esta entrada no tiene otro objetivo que el de expresarme, sin más. Como en los viejos tiempos. Como cuando te creabas un blog porque sí para decir lo que quisieras, sin segundas. Esta entrada es para recordar a quienes han llegado hace poco a este mundillo 2.0 que esto no siempre fue así, que antes lo habitual en los foros era debatir, no pegarse; que antes lo normal en las conferencias era informarse, no buscar las cosquillas ni criticar al ponente por la espalda; que antes lo normal era que los trols fueran entes aislados, no una opción más de soltar teóricas verdades subjetivas.
 
Un brindis por la traducción 2.0 de antes, la sana. Por que vuelva.

¡Chin chin!

6 comentarios:

  1. Hola, Merche:
    Esta es una reflexión que muchos compañeros de profesión venimos haciendo desde hace meses seguramente. Has dicho cosas que son ciertas y otras que me parecen más relativas.
    El mundo 2.0, o de las redes sociales, es un arma de doble filo, pero como todo en la vida. Cuanto más te expones, más aumenta el porcentaje de reacciones que puedas provocar, buenas y malas. Si uno empieza a salir en la tele se expone a que opinen de él o ella más que si no lo haces, y puedes caer bien o mal. Si bien es verdad, internet otorga una licencia a aquellos cobardes, maleducados y gente sin oficio ni beneficio que no tiene nada mejor que hacer que desperdiciar sus horas transmitiendo su negatividad en las redes gracias al anonimato, a la cercanía. Esto pasa con famosos también, son más accesibles y, en consecuencia, más humanos así que la gente suelta por esa boquita lo que no soltaría si lo tuvieran a medio metro de su cara. Es triste.
    También lo podemos mirar desde la otra cara del espectro. En internet no hay filtros para el talento. La inmediatez y la fugacidad de todo hace que cualquiera intente darse a conocer a gran escala en internet (estoy hablando en términos generales) y también es aplicable a la traducción. Habrá gente que se dé mucho bombo y no tenga mucho talento y gente que sí lo tenga y no se la oiga tanto o se la oiga igual, pero es más difícil distinguir entre ambos.
    Supongo que es más chocante con la traducción porque hasta ahora no sucedían este tipo de cosas (lo de los troles) y porque quizás esas cosas las asociamos más con profesiones relacionadas con la industria de la televisión y el artisteo. Pero es que en esta profesión también se crean celebridades. Y si quieres un grado de exposición, a veces hay que aceptar lo que conlleva y si no te compensa, toma una decisión al respecto que te haga feliz.

    Yo no he tenido que enfrentarme a ese sector que mencionas ni cuando estaba más activa en las redes como traductora, ni ahora. Tuve que apartarme de ello por trabajo y me vino bien para tomar perspectiva y vi esos cambios desde la barrera. Ahora sé qué equilibrio quiero en cuanto a exposición y demás.

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    1. Hola, Verónica:

      Siento el retraso en mi respuesta, he estado solo con móvil estos últimos días.
      Estoy de acuerdo en tu reflexión: quien se expone, está expuesto :-P
      Sin embargo, la agresividad que percibo últimamente no es solo contra los "famosos", sino en general con cualquier que se atreva a salirse del tiesto con sus opiniones, críticas o cualquier cosa que X considere digno de ser criticado.

      En cualquier caso, supongo que es como todo y pronto recordaremos estas "tonterías" como anécdotas. Aun así, no dejan de ser desagradables de ver o vivir.

      Saluditos

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  2. Hola, Merche:

    Hace muchísimo que no escribía en un blog, pero tus palabras me han hecho tener ganas de expresarme.
    Creo que la situación que expones de la traducción se puede vivir en casi cualquier campo, porque por alguna razón que se me escapa (y casi prefiero que siga así), muchos estamos con los nervios a flor de piel y no perdemos la ocasión para desacreditar al que está al lado. A veces pienso que se trata de una inseguridad encubierta, miedo a que el otro te «quite» la oportunidad. Pero eso no le da legitimidad, claro que no.

    No sé cuánto durará esta fase, porque espero que pase. Eso sí, mientras tanto seguiré alejada de las redes sociales, porque entraba para sentirme en casa y ahora solo noto tensión y ganas de buscar el talón de Aquiles.

    Saludos,
    Sandra

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    1. Hola, Sandra:

      Sí, hace mucho que no te veo por las redes y me preguntaba por qué.
      Tienes razón en que estas sensaciones se pueden vivir en cualquier campo, aunque me sorprende que sea precisamente nuestro ámbito el que se vea afectado por lo que yo considero una fase que no debería darse en un sector culto.

      Un abrazo.

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  3. Hola, Merche:

    No estaba al corriente de estas prácticas y lamento que hayas tenido que pasar malos momentos. Por otra parte, creo que tu entrada en este caso se centra mucho en tu experiencia propia o de compañeros muy cercanos y probablemente el mercado de la traducción no haya evolucionado así para todos.

    Es cierto que hoy en día hay multitud de blogs dedicados a la profesión y sí he visto cómo se ha multiplicado el número de eventos y saraos traductoriles, algunos con una mayor intención pedagógica que otros. Sin embargo, el tiempo pone a cada uno a su sitio: el que vale, vale y permanece, y el que no vale, se va o cae en el olvido. Como todo este mundo lo vivo más bien desde fuera, no puedo hablar con propiedad, aunque sí puedo llegar a entender que nazcan ciertas envidias o, simplemente, que es imposible caer bien a todo el mundo.

    Como decía la compañera, si te expones mucho en las redes, tienes más probabilidades de que te juzguen y opinen sobre ti, y es un riesgo del que hay que ser consciente y que se debe asumir si se quiere ser "visible". En lo que a mí respecta, los dos últimos años me han servido para centrarme en conseguir clientes de mayor calidad y no me ha ido mal, así que para mí ha sido un buen periodo.

    Saludos,
    Montserrat

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    1. Hola, Montserrat:

      Como tú, muchas otras personas seguramente hayan leído esta entrada y se hayan quedado igual, porque no saben a lo que me refiero. Me alegro de que así sea; de que haya gente que no se está percatando de estas tensiones de las que hablo.

      Los eventos y saraos se han multiplicado, está claro, aunque eso no lo veo mal, porque el propósito es educativo, no destructivo, claro.

      Y está claro que un mayor grado de exposición implica inevitablemente estar más a disposición de quien quiera tocar la moral, aunque, como he dicho en los otros comentarios, me sorprende sobremanera que esto se haya producido/se esté produciendo en nuestro sector.

      En fin... :)

      Saludos

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