sábado, 20 de septiembre de 2014

"¿Cuántas palabras traduces al día?"

No hay mal que por bien no venga ni debate que no me inspire una entrada :-)



El número de palabras que un traductor profesional traduce al día varía en función de muchos factores que, a menudo, no se tienen en cuenta cuando uno se aventura a realizar una estimación. Para responder a esta pregunta, a mí me gusta hablar de las palabras "netas" (las que quedan listas para entregar), no las "brutas" (las traducidas pero no revisadas). Es decir, que si afirmas hacer 3000, puedas entregar el proyecto al cliente en ocho horas (o lo que dure tu jornada) y garantizar un buen resultado, no que ya has hecho 3000 y "solo" falte pasarle el corrector (luego hablaré de por qué esas comillas). En mi opinión, los principales factores que determinan el número de palabras que uno puede traducir al día son los siguientes:

  • El nivel de dificultad del texto. No es lo mismo un texto médico especializado lleno de cifras, acrónimos y términos específicos que un texto corrido que prácticamente se puede ir traduciendo mientras se lee o con el que tienes mucha pericia. El proceso de documentación suele ser lo que más retrasa el proceso de traducción. De hecho, aunque tengamos en nuestra barra de herramientas enlaces directos a la RAE, el DPD, WR, IATE, Linguee o Google Books, casi siempre acabas buscando más...

  • El par de idiomas. Ya sabemos todos que "lo suyo" es hacer traducciones directas de tu lengua B o C (como yo las inversas no las contemplo, no entro en opinar sobre el ritmo de palabras que se alcanza en ese supuesto). Se suele tardar más en traducir de la lengua C por una razón muy sencilla: no solemos manejar la referencia ni la documentación con tanta soltura como en nuestra primera lengua (diccionarios, webs, glosarios, etc.) y hay que releer más veces el original para asegurarnos de haberlo entendido.

  • La herramienta utilizada. Desde luego que traducir directamente en Word no es lo mismo que usar una herramienta TAO que te propague las traducciones, te muestre resultados de la memoria o incluso te autocomplete las palabras (como AutoSuggest).

  • Tu nivel de concentración. Creo que, junto al nivel de dificultad del texto, la concentración es el factor más importante a la hora de estimar una cantidad de palabras traducidas al día. Cuando es máxima, a menudo las palabras parecen escribirse solas y te vienen los términos a la mente con una rapidez pasmosa.

  • Los procesos posteriores a la traducción. El paso posterior a la traducción suele ser largo y, a menudo, tedioso. El proceso que se sigue para garantizar la calidad es tan importante como la traducción en sí; si el resultado es pésimo, de nada sirve las palabras que hayas traducido. Estos son algunos de los pasos posteriores a la traducción: 
    • Autorrevisar.
    • Pasar el corrector de Word (básico pero fundamental).
    • Pasar los programas de control de calidad pertinentes para garantizar la coherencia, comprobar dobles espacios y la correspondencia de las cifras, etc.
    • Comprobar las etiquetas (y los espacios previos y posteriores).
    • Asegurarse de que se ha seguido la guía de estilo específica del cliente o se han utilizado los términos que pedía.
    • Asegurarse de que se ha sido coherente con el trato tú/usted.
    • Volver a pasar el corrector de Word. Sí, otra vez. Después de todos los cambios y comprobaciones que quizá hayas hecho, merece la pena dedicar unos minutos más a asegurarte de que no hay errores básicos. Pocas cosas hay que den tanta rabia como encontrar errores que se detectan con el corrector...

A esto habría que sumarle posibles problemas que se tengan con el ordenador o el programa. Con reiniciar, que tarde en guardar el archivo por lo que ocupa, etc., ya estamos dedicando más tiempo del previsto. En definitiva, resulta muy difícil especificar cuántas palabras se traducen al día y, sobre todo, hay que tener en cuenta que los recuentos de palabras distinguen entre fuzzies, 100 %, no matches, etc. Si nos limitamos a mirar cuánto hemos traducido sin fijarnos en nada más, podemos hacernos una idea muy equivocada.

En cualquier caso, el número de palabras que cada uno puede traducir al día es un asunto delicado y personal en el que muchos prefieren ser cautos y otros... no tanto. Lo importante es que cada uno tenga la conciencia tranquila, sepa que está entregando un trabajo profesional y, sobre todo, que te vuelvan a llamar. Mientras eso se cumpla, lo demás importa poco. Como dijo Ivars Barzdevics, traductor de Dragon Ball, el año pasado en el Mangafest de Sevilla, "traduce como si cada proyecto fuera el proyecto de tu vida" :-).

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