miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Cómo son los inicios de los traductores autónomos? Testimonios reales

"¿Y cómo empezaste como autónomo?" es el equivalente a "¿y cómo os conocisteis?" de muchas conversaciones traductoriles. Por eso, y después de aquella entrada en la que algunos nos contaban sus inicios en la profesión, he querido repetir la experiencia con otros profesionales que esta vez nos relatan sus inicios específicamente como autónomos. Entre ellos, personas que he conocido en eventos, compañeros de trabajo, antiguos compañeros de clase, etc. Muy variadito para que sea lo más representativo que una entrada con experiencias personales pueda ser. Sin más dilación, allá vamos:


Ana Hermida Ruibal
PT, ES, GL > ES, GL 
Especialidad: jurídica/banca/seguros, turismo/hostelería/gastronomía, tecnología/programas informáticos/técnica y proyectos educativos


Mi primer encargo me llegó en 4.º de carrera, cuando estaba de Erasmus en Lisboa. Me lo pidió un traductor escocés que vivía en Vigo y necesitaba traductores para traducir al gallego unos relatos que había escrito. Me encontró por Internet, a través de mi página web (creo recordar), y te estoy hablando de 1998. Me quedé a vivir en Portugal y ese mismo año creé mi propia (micro)empresa en ese país y, aunque es un suicidio montar una empresa sin clientes y con gastos fijos, con mucha paciencia y restricciones (y compaginándolo con otros trabajos de docente) y, sobre todo, ganando clientes a través de otros clientes y colegas, la empresa consiguió salir adelante. Volví a España hace unos años y la mejor decisión que he tomado ha sido hacerme autónoma.



Álex González Amador
EN, FR > ES
Especialidad: Traducción audiovisual y localización, economía, música, historia y deportes


Empecé como autónomo algo después de acabar la carrera, aunque mi primer proyecto real tardó un par de meses en llegar. En ese tiempo, me dediqué a la docencia de español, traducción e interpretación y no tenía una estrategia definida de búsqueda de clientes (a la que ahora dedico una media de dos horas al día). Además, aproveché para diseñar mis tarjetas de visita y lo que sería mi futura página web que, aunque me ha dado visibilidad, no me ha ayudado a conseguir clientes. Actualmente, sigo compaginando la faceta de traductor con otras actividades.

En cuanto a la fiscalidad, de momento yo llevo todas las cuentas y, aunque Internet está lleno de información, las últimas dudas las resolvía preguntándole a otro traductor, algo que me ha resultado crucial para poder encargarme yo solo de todo.

La clave del traductor autónomo es ser constante y el boca a boca. Si conseguir los clientes es difícil, mantenerlos lo es más aún y, para ello, hay que salir de nuestro ámbito, actuar como un autónomo más, como un empresario.



Ángela García y María Zugazabeitia: Contilde (¡compis de carrera!)
EN, FR, DE, PT, IT <> ES


"Después de acabar la carrera, ambas empezamos a trabajar de profesoras en una academia de inglés, pero la idea de dar el salto como traductoras autónomas cobraba cada vez más peso, hasta que un día, un café y unas horas bastaron para tomar la decisión: montábamos Contilde.

Tras informarnos mucho y armarnos de paciencia, creamos esta empresa (que no agencia), cuya inversión inicial no superó el coste de una licencia de TAO y de la página web, que, al fin y al cabo, es tu carta de presentación. Empezamos a asistir a cursos y encuentros tanto para traductores como para otros ámbitos, algo que consideramos clave para conseguir clientes.

Es importante contarle a todo el mundo que eres traductor (con tarjeta de visita por medio), porque muchos de los primeros encargos surgen de tu propio entorno. Actualmente, un año después de la creación de Contilde, seguimos compaginando la traducción con la enseñanza y con nuestra propia formación (máster, por ejemplo), ya que tampoco dedicamos todo nuestro tiempo a la empresa. Sin embargo, creemos que el número de clientes que se puede conseguir es directamente proporcional al tiempo que se dedica a buscarlos, y nuestras expectativas para el año que viene son seguir creciendo hasta que podamos, por fin, vivir de la traducción".


Iris C. Permuy
EN, FR > ES
Especialidad: traducción audiovisual y literaria

Empecé a trabajar como traductora autónoma poco antes del último examen de la carrera y fue como empiezan las buenas novelas: con la dosis justa de casualidad y causalidad. Un familiar francés conocía al director de recursos humanos de la Unión Internacional de Arquitectos, que le comentó que buscaban traductores de español. «Mi prima acaba de terminar la carrera», le dijo. Nos puso en contacto e hice una primera traducción a modo de prueba. Debió gustarles, pues de eso han pasado más de tres años y sigo colaborando con la UIA.

A partir de entonces, mi labor como traductora autónoma ha sido intermitente, dado que he pasado algunas temporadas becada en el extranjero y, aparte de no encontrarme físicamente en España, becas la Fulbright exigen dedicación exclusiva. Estuve un año instalada en Barcelona en el que me dediqué casi en exclusiva a la traducción de una enciclopedia en colaboración con otro traductor, y desde que volví de EE.UU. he traducido manuales DIY y he subtitulado series y documentales gracias a colegas que, al recibir estos encargos, pensaron en mí.

Así pues, apenas he conseguido trabajo a través agencias, prácticamente todo ha sido gracias a compañeros de profesión y amigos. Obviamente, todavía me estoy asentando y creándome una cartera de clientes pero, para mí, el origen de mis traducciones demuestra la importancia de crearse una buena red de contactos y del valor social del boca a oreja.


Lourdes Yagüe
EN, FR> ES
Especialidades: Especialidad en jurídica, finanzas y marketing


Cuando me planteé ser autónoma, trabajaba en una agencia de traducción. Me hubiese gustado pasar más tiempo allí para adquirir más experiencia y soltura (tanto en mis traducciones como en el trato con el cliente), pero las circunstancias fueron otras y me tocó lanzarme mucho antes, a las bravas y «con lo puesto». Por lo menos, sí que me dio para aprender algo sobre el funcionamiento del mercado de la traducción, la gestión de proyectos y, por supuesto, mejoré muchísimo como traductora. Eso me sirvió para empezar con algo de confianza (aunque fuese un poquito). 

No puedo decir con detalle cómo empecé porque, para ser sincera, me he abierto paso en el más absoluto caos. No empecé con un plan estratégico bien definido sino que fui encauzando mi rumbo con cada nuevo paso que daba y siguiendo mi intuición. Eso sí, no he parado de investigar, de informarme por mi cuenta, de probar cosas… y de ahí (ya sí) fueron surgiendo oportunidades y empecé a aprender sobre estrategia, planes, marketing y demás. Aunque algunos trabajos «han venido solos», muchos otros me los he buscado yo, haciendo propuestas.

Las oportunidades también hay que crearlas. Los primeros clientes los conseguí haciendo llamadas, enviando correos y a través de contactos, tanto por parte de compañeros que me han pasado trabajo como por recomendaciones de otros clientes, de conocidos míos o de gente que he ido conociendo en diferentes lugares. Creo que con esto no le descubro nada nuevo a nadie porque, la verdad, es que no hay fórmulas mágicas, ni hay que inventar la rueda. Lo que sí hay que hacer es atreverse, tomar decisiones, trabajar y perder el miedo (¿qué es lo peor que te podría pasar?), informarse, probar, corregir lo que no funcione, potenciar lo que sí y mantener una actitud positiva.


Elisa Orellana Huhn
EN <> ES
Especialidad: marketing, ventas, publicidad, RR. HH., tecnologías de la información y la comunicación, software y videojuegos.

Comencé mi andadura como autónoma junto a mi mejor amigo en septiembre de 2014. Desde que decidimos emprender hasta que emprendimos pasaron cuatro meses en los que yo tuve pánico constantemente. Empezar de autónoma implicaba dejar mi trabajo fijo de revisora en otra empresa: «¡Adiós, nómina! ¡Hola, inseguridad!». Pero una vez sopesadas las posibilidades, no dudé en decidirme.

Entonces empezó lo difícil: arrancar. Comenzamos a publicitar que montábamos una empresa, y el boca a boca quiso que llegaran algunas traducciones. Pasé cuatro meses trabajando 40 horas semanales en una empresa y luego otras tantas en casa. Además, nos reuníamos casi todas las tardes para organizar lo que había que hacer: la web, la gestoría, el plan de empresa, una lista interminable de cosas. No conseguimos tachar todo de la lista: el tiempo voló.

Durante este año he aprendido que el autónomo debe tener varias cualidades: paciencia, perseverancia, disciplina, control. No solo para sentarse en la silla a buscar trabajo o traducir, también para saber cuándo tomarse un descanso, salir de casa o coger el día libre. También es fundamental saber que la suerte juega un papel clave: estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Lo más difícil es que nunca sabes si estás haciendo bien las cosas. Mandamos cien correos electrónicos y muchas veces no recibimos ninguna respuesta. Otros días mandamos uno y sale trabajo para un mes. Emprender da mucho miedo, no vale darse por vencido a la primera.

Hoy, sin una nómina fija, sin saber lo que voy a ganar a final de mes, ni si mañana voy a tener trabajo o si voy a tener que pasarme todo el fin de semana traduciendo, volvería a tomar la misma decisión sin dudarlo ni un momento.


Roberto Rueda
EN > ES
Especialidad: testing y localización de videojuegos, páginas web y marketing


Mi caso es un tanto particular, ya que llegué a la profesión un poco “de rebote”, porque estudié Filología Inglesa. Cuando terminé la carrera, estudié el Máster Universitario en Tecnologías de la Traducción y la Localización de la Universitat Jaime I, donde tuve mi primer contacto con la localización de videojuegos gracias a una asignatura con María Luisa Crespo. Una vez finalizado el máster, hice las prácticas en Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos donde, durante dos años rodeado de grandes profesionales, aprendí muchísimas cosas del sector y su funcionamiento.

Finalizado mi contrato allí, decidí volver a mi tierra para establecerme como autónomo a principios de este verano de 2014. Los inicios, no nos vamos e engañar, son difíciles. En mi caso no abundan las ofertas de trabajo ni las respuestas a los currículums enviados (aunque, como las meigas, haberlas, haylas), así que dedico mi tiempo a participar en los proyectos que puedo y quiero (ya que, aunque acabo de empezar como autónomo hay tarifas y condiciones que me niego a aceptar), y lo compagino con todos los cursos de localización de videojuegos.

----------------------------

¡Muchas gracias a todos!

Como veis, no hay unos comienzos iguales. La experiencia es distinta en cada caso, pero al menos a mí me encanta saber cómo empezaron a dar pasito a pasito los que tuvieron la valentía de lanzarse a la piscina.

¡Nos vemos pronto!

3 comentarios:

  1. Hola, Merche:

    Una entrada muy interesante. Estamos acostumbrados a leer trayectorias profesionales de traductores veteranos y nos olvidamos de los que acabamos de empezar. Quizás las iniciativas de los nóveles sean más inspiradoras para los que acabamos de dar el salto.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Estoy totalmente de acuerdo con Sandra.
    ¡Gracias por la recopilación!

    ResponderEliminar
  3. Me parece que refleja muy bien la situación por la que todos los freelance pasamos. Me siento muy identificada. Gracias, chicos, por vuestro testimonio

    ResponderEliminar