jueves, 8 de enero de 2015

¿Qué guarda un traductor en su cajón?

Hoy he abierto el cajón de mi escritorio y me he quedado observando la cantidad de cosas que tenía. Como un bolso o maletín, su contenido dice mucho de uno mismo...
Es curioso. Quienes no se dedican a la traducción se imaginan nuestras mesas con cientos de diccionarios de papel cebolla abiertos unos sobre otros, una lupa y una lámpara verde tipo abogado. Así lo imaginaba yo, al menos, cuando no sabía de qué iba todo esto.
 
 
 
Sin embargo, a juzgar por lo que comparten mis compañeros de profesión, lo que más predomina en el escritorio del traductor son los gatos y las tazas de café, llenas o no. Yo, como ni tengo gato (de hecho, me dan alergia), ni tomo mucho café (prefiero el agua) ni trabajo en casa, tengo otros compañeros de escritorio: un bloc de notas, Post-it, una plataforma para levantar la pantalla al nivel de los ojos, el iPod con los cascos para cuando el momento lo requiere (aka lubina time), etc.
Eso, en mi escritorio, pero en mi cajón se esconden muchas otras cosas fundamentales para mi día a día y voy a compartirlo con vosotros:
 
 
 
  • Limpiagafas: imprescindible. Sin él, básicamente, no me puedo concentrar. Un pegote, una huella, un salpicón o una mota de polvo en mi campo visual hacen que mueva inconscientemente la cabeza para todos lados a ver si así encuentro dónde está el problema. Como comprenderéis, no es algo que uno haga concentrado...
 
  • Crema de manos: mientras el resto del cuerpo acumula grasa y se queda frío (perdón por la imagen horrible, pero sabéis que es verdad), las manos están en constante movimiento (como las de un pianista) durante toda la jornada y a mí me gusta sentir que están hidratadas. ¡Parece que trabajen más a gusto!
 
  • Clínex: qué decir de los pañuelos. Sin ellos, nada sería fácil. Una nariz atascada o un moco cojonero pueden desviar tu atención hacia otros menesteres rápidamente.
 
  • Gelocatil/Frenadol: para uso propio o colectivo. Nada peor que un dolor de cabeza o de otro tipo (especialmente el que los hombres no conocen) para que la concentración se vaya al garete durante un buen rato. Recomiendo Gelocatil de 1 gramo (solución oral), ideal para quienes lo pasamos peor intentando tragar una cápsula que teniendo que reiniciar el ordenador en hora punta.
 
  • Frutos secos: lo mejor para picotear a media mañana no son ni galletitas pseudodigestivas, ni golosinas (aunque se agradecen cuando un alma caritativa de la oficina las va repartiendo cuando más se necesitan). Las nueces son mi opción. Las peladas, desde hace unos días. Antes me levantaba a pelarlas y así hacía un descansito, pero me he dado cuenta de que, en términos de productividad, ahorrarte esos cuatro minutitos puede hacer que cojas el cercanías a tiempo cuando llegue la hora de salir :-P
 
  • Cepillo y pasta de dientes: para quienes comemos de táper, fundamental por razones obvias. Sin lavarme los dientes, yo no me concentro.
 
  • Un peine: mi compañera María sabe que soy de la opinión de aprovechar cualquier actualización, descarga o "cargando en búfer" para darse una pasada por el flequillo.
Imagino que los autónomos identificarán "cajón" por "escritorio", un rinconcito tuyo y solo tuyo que refleja tal y como eres. Para vosotros ¿qué objetos son imprescindibles en vuestro día a día, para tenerlos cerca? ¿Tenéis alguna manía a este respecto? ¡Espero vuestras opiniones!
 
 
 
 

4 comentarios:

  1. creo que te gano a cajón "desastre" :o)
    http://aquisetraduce.blogspot.com.es/2014/03/un-trabajo-serio-no-es-una-excusa-3.html

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  2. ¡Qué simpática entrada, Merche! ¡Me has alegrado el día! A mi me da algo de vergüenza admitirlo, pero no tengo cajón en mi escritorio: el escritorio es una simple tabla con cuatro patas camuflada de mesa de comedor situada en la cocina. :( Aquí trabajo rodeada de libros y papeles que piden ayuda desesperadamente: les gustaría estar ordenados pero su dueña no les hace mucho caso que digamos. No es que sea desordenada, ¡qué va! Me concentro mejor cuando tengo todo en su sitio, eso es verdad, pero aún dentro de mi propio desorden, en mi cabeza visualizo exactamente dónde tengo este u otro documento o libro y que no me los cambien de sitio porque me pierdo. Y te preguntarás: ¿cómo lo hace para servir las comidas? ;) No problem, tengo otra mesa comedor en el salón. ;)
    ¡Feliz Año Nuevo!

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    1. ¡Me alegro de que te haya gustado, Marie!
      El caos de uno es el orden de otro, ¡jajaj!
      Gracias por compartir tu experiencia :))

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