lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Qué valorar antes de aceptar un encargo de traducción?

"La caja de Pandora" Fuente

Hace tres meses empecé a trabajar como traductora autónoma y desde entonces voy aprendiendo diariamente cómo funcionan las "entrañas" del mundillo, de las que se encargaban los PM cuando trabajaba en plantilla. En esta entrada, la primera como tal sobre mi experiencia, la voy a dedicar a cómo saber si debemos o no aceptar un encargo. 

A priori, y más cuando uno es "principiante", la respuesta sería algo tipo "¡Pues claro!". Sin embargo, ahora que está en tu mano decidir, hay que ser plantearse seriamente nuestras decisiones y valorar si es lo que queremos, lo que nos viene bien y lo que esperamos. Ya se sabe lo que pasa cuando aceptas algo de forma precipitada sin pararte a pensar en nada más que en el factor económico (ver imagen). Más allá de las tarifas, los plazos y la investigación previa sobre la empresa, debemos sopesar si aceptamos una traducción o no cuando vamos apretados de tiempo/trabajo (si la necesidad apremia y estamos a dos velas, se valorarían otros factores, pero en esta entrada hablo solo de cuando no pasa nada por decir "No").

Cuando recibas un encargo y no estés seguro de si puedes aceptarlo o no...
  • Abre el archivo y analiza el formato: que sea Docx no te garantiza que vaya a ser texto corrido y que sea PowerPoint no implica que sea un infierno. Observa si hay imágenes, gráficos o formularios cuyas palabras no se han incluido en el presupuesto y pregunta si te mandarán ese texto en un documento aparte que puedas introducir en una herramienta TAO o si tendrás que hacerlo "a palo seco" en un txt.
  • Haz una lectura en diagonal: si ves texto corrido sin imágenes ni gráficos, no te confíes. Analiza el contenido y sopesa el tiempo que te va a llevar documentarte sobre el texto en cuestión. Puede que tengas suerte y haya muchos nombres propios o títulos que el cliente quiera dejar en inglés, o puede que lo que a primera vista parecen nombres de instituciones, museos u organismos bien asentados y con traducción oficial, en realidad no lo sean.
  • Realiza un recuento de palabras: el PO no siempre es correcto y más vale que te asegures de que los fuzzies, No Match y CM coinciden antes de llevarte un disgusto más adelante.
  • Comprueba si hay TM ¡y si está vacía! Si ves un archivo de una TM, ábrelo y haz búsquedas para comprobar su utilidad y el trabajo que te ahorrará. Quizá veas que apenas hay unos pocos segmentos no relevantes para tu traducción. Comprueba si hay TB, si está bien enlazada y si funciona (yo hace poco me llevé una sorpresa cuando me dispuse a traducir y resultó que hacía falta "Reorganizar" la TB con Multiterm).
  • Comprueba si hay texto de origen: este paso es crucial. Hasta el texto más facilón a simple vista puede causarte dolores de cabeza si no tienes un original o si no puedes "generar destino" más que en xml, por ejemplo.
  • Comprueba si hay guía de estilo, normas, dudas respondidas, preferencias del cliente o glosarios: si lo hay, abre el material y analízalo. A veces hay guías de estilo o instrucciones del cliente que echan para atrás y te hacen decantarte por el "NO, GRACIAS".

También debes analizar otro factor de peso y que se tiene en cuenta menos de lo que debería: el coste de oportunidad. Básicamente, es plantearte si el tiempo y el esfuerzo que le vas a dedicar a ese encargo/lectura de contrato/realización de prueba merecen la pena o si podrías utilizarlos para algo más productivo o que te guste más.

Un ejemplo práctico: si la lectura de instrucciones y de la guía de estilo, la densidad del texto y la terminología especializada de un texto de 1000 palabras van a hacer que no puedas aceptar otros encargos en todo el día (8 horas, por ejemplo), ¿hasta qué punto te merece la pena aceptarlo? ¿Y si aceptas ese encargo y después te llega otro más interesante y acorde a tu especialidad y te ves obligado a rechazarlo por falta de tiempo? ¿Te salen las cuentas, teniendo en mente que en esas ocho horas te puede dar tiempo a muchas otras cosas (máster, buscar otros clientes, adelantar otras traducciones, etc.)?

Aunque hacerse tantas preguntas y tener en cuenta tantos factores pueda parecer un proceso demasiado largo para tomar una simple decisión, te aseguro que será mucho peor aceptar sin más ("Hoy no tengo otra cosa que hacer, total, en hacer 1000 palabras tardo menos de tres horillas y me queda el resto del día para aceptar otros encargos/hacer el máster/crear mi web...") y después darte cuenta de que no te ha merecido la pena (¿quién no se ha tirado con 400 palabras dos o tres horas?). 

Además, no solo hay que fijarse en el tema económico-temporal, también hay que plantearse que el esfuerzo, el agobio y la desesperación que puede implicar cierto encargo quizá nos lo podamos ahorrar si sopesamos los pros y los contras.

¡Os animo a dejar vuestras opiniones/experiencia!



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