domingo, 8 de noviembre de 2015

"¿Vivir para traducir o traducir para vivir?" y otras reflexiones tras el #SELM2015

Hacía mucho tiempo que no asistía a un congreso de traducción y el #SELM2015 celebrado en Sevilla hace un par de días, perfectamente organizado y repleto de grandes ponencias, me ha vuelto a inspirar. Esta entrada no es una crónica ni resumen, son reflexiones y conclusiones "de las mías" que han surgido a raíz de asistir a este sarao.

Conclusión 1: Se buscan traductores humildes

Traductor con el CV "ideal"
Me pareció destacable la insistencia en distintas charlas de la importancia de ser humilde. A veces centramos toda la atención en hinchar nuestro currículum de cursos y experiencia y nos olvidamos de que los currículums no son el fin, sino el medio para establecer una relación profesional. Una relación profesional de la que un 50 % está en tus manos una vez que pases la temida criba inicial.

Los ponentes de diferentes empresas y con distintas experiencias insistieron mucho en este requisito que no consta en ninguna oferta de trabajo pero que está presente tácitamente en todas ellas. De nada sirven tus dos másteres o tus tres especializaciones si llegado el momento careces del tacto que tan poco abunda en general en todas las profesiones.

Un iconito sonriente, unas exclamaciones, una muestra de interés por la otra persona... pequeños detalles que allanarán el camino de nuestra futura relación. Pasada la toma de contacto, toca calcular bien los plazos para que no te pille el toro, negociarlos educadamente si no te vienen bien (normalmente tratarás con un intermediario al que se le ha impuesto ese plazo que a ti te viene tan mal), plantear preguntas con mesura y tino, etc. Aunque trabajes solo en casa, recuerda que quien recibe tus correos suele estar en plantilla contestando correos a mansalva y recibiendo proyectos como si no hubiera mañana. Lo que menos querrá encontrarse es una persona que, si bien traduce muy bien, se cree el rey del mambo.

Gestor de proyectos recibiendo proyectos por la mañana
Si traduces bien, probablemente no van a dejar de contar contigo aunque tus formas no sean adecuadas, pero una actitud soberbia o cortante sí te pasará factura cuando tengas un problema, pidas un "favor" o se presenten otro tipo de obstáculos.


Conclusión 2: ¿Vivir para traducir o traducir para vivir?

Fuente original
Esta segunda reflexión nace de una pregunta que Sergio Calvo, uno de los ponentes del SELM, nos hizo a los presentes. "¿Con qué objetivo traduces? ¿Ganar dinero? ¿Ofrecer un servicio? ¿Tener un trabajo?". La respuesta que daba Sergio es "Conseguir un cliente", que aúna las tres opciones anteriores.

Sin embargo, para cuando él dio la respuesta yo ya estaba muy lejos de la sala, ausente porque mi mente se había quedado atrancada en aquellas palabras "Ganar dinero". No era la primera vez que escuchaba una respuesta tan evidente como (para mí) escalofriante. Por un lado, me cuesta imaginar que hago lo que hago por dinero, pero por otro, empiezo a darme cuenta de que lo que comenzó siendo una afición se ha convertido en mi profesión. Me lucro con ello. Y está bien.

Suena fácil, pero me cuesta digerirlo, quizá porque inconscientemente he asociado el trabajar y ganar dinero con "algo que hay que hacer para vivir" y con lo que la mayoría no disfruta (quizá tengan que ver aquellos "Haz lo que quieras, a mí me van a pagar igual" de los funcionarios encargados de nuestra educación que hojeaban el periódico mientras nos hacían copiar toda la lección para que pasara la hora).

Aquel "trabajar para vivir" o "vivir para trabajar" empieza a cobrar más sentido que nunca, pues ahora, cuando por fin tengo en mi mando si aceptar o no un encargo, me doy cuenta de que aquello de "Bueno, tengo dos horas libres, me 'cabe' este proyecto" en realidad debería ser "Tengo dos horas libres para mí, que suficiente me ha costado poder permitírmelas".

He aprendido que no hay que confundir tener tiempo libre con tener hueco para más trabajo. Que estar leyendo o dando un paseo no debe pesarte si encima lo haces tras haber rechazado un encargo que, de haberlo aceptado, habría hecho ascender tu jornada semanal a 70 horas. He pasado varios meses sin poder levantarme prácticamente de la silla por un problema de espalda y a veces he aceptado trabajo porque "total, tengo que estar sentada igualmente". Pero no. No es lo mismo estar sentado trabajando que leyendo. Porque aunque el cuerpo está en la misma postura, la mente no. Y es la mente la que dicta muchos de nuestros males físicos. En conclusión, estoy aprendiendo a darme cuenta de que mi pasión, la traducción, es al mismo tiempo mi forma de sobrevivir y ahora que tengo en mi mano los horarios, debo recordarme que el objetivo de trabajar es tener dinero para vivir.

Fuente original

7 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Me parecen muy acertadas tus reflexiones, raro es el día que no me tengo que hacer una ''llamada al orden'' a mí misma porque una afluencia de trabajo no significa una mejor vida. Ya lo dijo el presidente de Perú: ''el trabajo nos da dinero y libertad, y la auténtica libertad es el tiempo''; cuando gastamos lo ganado perdemos otra vez esa libertad.

    Volviendo al ámbito de la traducción, me gustó particularmente la ponencia de Sergio Calvo, al final los gestores de proyectos se quedan con ''el completo'': calidad, ganas de trabajar y buena disposición. No es la primera vez que selecciono a un traductor (incluso con una tarifa más alta) porque da gusto hablarle del proyecto, avanzamos a las mil maravillas y me queda la sensación de que es una persona con la que se puede contar.

    Nada nuevo bajo el sol, aquí me hallo echando un vistazo a mis anotaciones y recordando el estupendo fin de semana.

    À la prochaine
    Alicia Pérez

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    1. ¡Muchas gracias por comentar, Alicia!
      Efectivamente, de nada sirven veinticuatro horas al día si nos organizamos mal y aceptamos más de lo que debemos. Nos tiene que quedar "hueco" para vivir xD.

      Y sí, la charla de Sergio dejó claro el objetivo al que debemos aspirar: ser traductores completos en el ámbito profesional y personal.

      ¡Encantada de haberte conocido!

      Nos leemos :)

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  2. Muy interesante! Precisamente hoy he terminado un proyecto tres horas antes de lo que esperaba, y me he tomado el resto del día libre. :)

    Gracias por el post!

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    1. ¡Claro que sí, Roser! Lo bueno de los autónomos es que si por lo que sea acabamos antes no tenemos que seguir calentando la silla para poder irnos, jeje.

      Saludos

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  3. Gracias por esta publicación. Cuando gestiono proyectos, valoro muchísimo la disposición de los lingüistas. Sin duda, la humildad y esa "humanidad" marcan una gran diferencia. A seguir apostando por ese valor añadido y que nos permita seguir viviendo bien de la traducción. Besos.

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    1. Gracias por pasarte a comentar, Marián.
      Sí, la humildad y el trato es muy importante a la hora de enfrentarse a cualquier trabajo, porque detrás de cada tarea hay una personita con su corazoncito.

      ¡Saludos!

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  4. Hola, Merche. Soy traductor y me suelo pasar por tu blog porque me parecen interesantes las cosas que nos escribes, y este post en especial me ha gustado mucho. En lo referente a «Vivir para traducir o traducir para vivir» estoy totalmente de acuerdo contigo; además, soy de la opinión de que el relajarnos con los amigos y descansar de nuestro apasionante -y absorbente- trabajo nos ofrece un plus de productividad que al día siguiente siempre agradezco.

    ¡No dejes de compartir con nosotros tus ideas, gracias!

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