domingo, 17 de abril de 2016

¡No es cliente todo lo que reluce!

Masterball: Atrapa a todos los clientes con un índice de fallos 0.
Antes de hacerme autónoma leía muchísimas entradas de blogs y comentarios en foros sobre los famosos "peanuts" (tarifas bajas) que muchas agencias y clientes pagan. Cuando por fin me di de alta el año pasado, pronto me hice con dos clientes de primera que pagan bien, a tiempo y que me trataban como una profesional. Ahora, uno de esos proyectos ha acabado y ha llegado el momento de la famosa búsqueda de clientes.

No obstante, yo ya llevaba meses "oteando" las ofertas, los métodos, las temáticas, los requisitos, etc. Y, si veía alguna que me interesara, enviaba mi solicitud. Si no, no. Como se suele decir (¿fue Xosé, creo?), "Los clientes hay que buscarlos con la barriga llena", es decir, NO esperes a que termine un proyecto para buscar otros clientes. El proceso es tan largo como el de la burocracia española y, aunque tengas miedo a que se te solapen los proyectos en caso de que te acepten los presupuestos, eso casi nunca ocurre.

Anécdota: Yo al principio enviaba una tímida solicitud para un proyecto y esperaba hasta que me contestaran para enviar otra, "no fuera a ser que me dijeran que sí, empezara mañana y yo hubiera enviado otra solicitud a otro cliente que también me dijera que sí y fuera para empezar a traducir pasado mañana". Cuentos chinos. Novatadas, vamos.

Cada vez recibo más correos preguntándome cómo conseguir vivir siendo traductor autónomo (normalmente me cuentan que los pagos son ridículos y así no se puede vivir) y por eso voy a escribir una reflexión a la que remitiré cuando me manden mensajes de ese tipo. Quizá dentro de un tiempo cambie de estrategia, opinión o punto de vista, pero a día de hoy yo veo las cosas así:

Si entras en una página (ProZ, suele ser) en busca de proyectos y clientes nuevos y envías un presupuesto X a una oferta, hay quien adopta la siguiente estrategia: piensa que las posibilidades de que le elijan aumentarán si baja "un poquito" su tarifa estándar. Sobre todo cuando tenemos la famosa opción de ver cuánta gente ha enviado ya su presupuesto:

Ejemplo de oferta en ProZ (desde ayer, 281 presupuestos)

67 de esos presupuestos son para EN > ES

ERROR. Si "bajas un poquito tu tarifa" para que te elijan, pueden pasar varias cosas:

  • En el "mejor" de los casos (lo que tú esperas que pase), contactarán contigo y, si apruebas la prueba de traducción, tendrás un nuevo cliente con una tarifa más baja de la que cobras normalmente (pero, eh, ¡que tienes nuevo cliente...!).
  • Quizá contacten contigo, pero te digan algo tipo "I am afraid your rate is too high for our budget, would you be willing to provide us with your best rate?". En ese caso, hay quien todavía, con tal de no perder la ¿oportunidad? estará dispuesto a bajar más. Si pasas la prueba, tendrás un cliente que te paga aún menos de una tarifa ya de por sí rebajada. Yuju.
  • No contactan contigo y te frustras: ¿quizá te has equivocado de estrategia y la próxima vez tengas que bajarla más? ¿Será eso? ¿O quizá deberías plantearte que no todo lo que se propone como potencial cliente es merecedor de tu esfuerzo y tiempo?

Conseguir clientes no es un concurso, no tienes que "hacerte con todos" a lo Pokémon. No tienes por qué enviar tu CV a todo lo que se mueve para poder decir que "estás buscando clientes". Decidir NO proponerte para un proyecto también forma parte de la búsqueda (seria) de clientes. Significa que has sopesado varios factores y no te sale a cuenta:
  • ¿Me merece la pena el tiempo que voy a tener que dedicar a rellenar los campos que me piden o enviar un correo de presentación personalizado y acorde a las necesidades del cliente... si no me van a pagar tanto como yo quiero?
  • ¿Me merece la pena el tiempo que, en caso de que contesten, voy a tener que invertir en hacer la prueba que me manden... si no me pagan tanto como yo quiero?
  • El tiempo que dedico a eso (2 o 3 horas, pongamos), ¿no lo podría dedicar en buscar otros clientes mejores... que me paguen lo que yo quiero?
Nótese que en los tres puntos hablo del TIEMPO. El tiempo es la clave, el tiempo es oro. Si nos pusiéramos a cronometrar cuánto pasamos enviando CV, retocando cartas de presentación, documentándonos para pruebas y demás, nos daríamos cuenta de que supone buena parte de nuestra jornada (a menudo, encima, ese tiempo está fuera de nuestras "horas de trabajo"). Eres un profesional. Si dedicas tus horas a algo, que por lo menos sea a algo que lo merezca (con tarifa, temática, etc.). No es oro todo lo que reluce; ni tiene por qué ser tu cliente todo el que publica una oferta.



Siguiendo con el ejemplo anterior, y ya hablando en números:
  • Si este nuevo cliente te paga, pongamos, 0,03 € por palabra (después de rebajar la rebaja...) y te manda un volumen de, pongamos, 1500 palabras al día, estarás ganando 45 euros al día. Eso al mes serían unos 990 euros (réstale todo lo que hay que restarle, ya tú sabeh). Puede incluso que encima sea una temática que no te gusta. No es lo mismo 1500 palabras de marketing que de textos sobre ingeniería. El dinero no lo es todo; es tu trabajo, tienes que sentirte cómodo
  • Como no estás del todo contento (¿quizá te arrepientes de haberte dejado llevar por el "¡Mío, mío!"?), sigues mirando más ofertas y un día aparece una de una temática que te encanta y decides enviar tu presupuesto (esta vez, tu tarifa estándar, pongamos 0,07 €). Para tu sorpresa, te lo aceptan (y te preguntas si has estado haciendo el tonto con tu estrategia de bajar la tarifa por si acaso) y pasas la prueba. ¡Yuju!
  • Cuando te preguntan por disponibilidad, te das cuenta de que, para tener vida, solo puedes aceptar 1500 palabras (lo que te sale a 2310 € al mes haciendo la misma cuenta de antes) y como te da reparo quedar mal con el cliente inicial (quizá lleves poco tiempo, quizá te hayas comprometido a aceptar X trabajo durante X tiempo, etc.), acabas trabajando la mitad de lo que podrías, cobrando menos y a semidisgusto.
Parece una tontería, pero aquello de no querer quedar mal es muy importante, al menos para mí. Si acabo de involucrarme en un proyecto y he aceptado recibir X proyectos, quizá no sea capaz de echarme atrás ("¿y si el otro cliente me falla? Ya no podré volver a este. ¿Y si habla mal de mí? ¿Y si...?"). Aaaaay. Si hubieras esperado y no te hubieras lanzado a la primera oferta que aparece (sin tener en cuenta nada más que el hecho de tener un resplandeciente Cliente nuevo), ahora no te verías en la disyuntiva de quedar mal con unos para aceptar el trabajo de otros, no habrías pasado el mal trago de tener que bajar tu tarifa por tu inseguridad... En definitiva, si te lo puedes permitir en términos de tiempo y dinero (si no, está claro, esta entrada no es aplicable), ten un poco de paciencia y haz el experimento de SOLO enviar presupuesto o CV a quien tú consideres que es una buena oportunidad.


3 comentarios:

  1. Hola, Merche:

    Esta es una entrada muy interesante y muy práctica. Matemáticas aplicadas a la vida real. Yo añadiría que «más vale tener pocos clientes buenos que muchos malos». Y tal vez convendría advertir a quienes estén empezando en esto o todavía no se hayan dado cuenta, que ProZ.com es un «mercadillo» de traducción. Si uno va a un mercadillo a ofrecer sus servicios no debe extrañarse de los clientes que puede encontrar allí ni de que le intenten regatear la tarifa más baja: ¡es lo que se hace en los mercadillos! No tengo nada en contra de los mercadillos, no me interpretes mal, pero si un traductor los emplea como su forma principal de conseguir clientes, deberá asumir las reglas del juego. También hay otras formas y otros mercados mucho mejores.

    Un saludo y gracias por dejarnos reflexionar sobre estos temas.

    Fernando Cuñado.

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  2. "No es oro todo lo que reluce; ni tiene por qué ser tu cliente todo el que publica una oferta."
    Gracias por este post, Merche.
    El saber rechazar proyectos no es falta de profesionalismo, al contrario. Si lo que te proponen no corresponden a tus tarifas (después de calcular costos y gastos etc.) yo creo que es mejor buscar los clientes que pagan. Un tema que tratamos en uno de mis podcasts sobre la autoestima.

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  3. Bien dicho!!

    Poner en valor el trabajo bien hecho es imprescindible...y efectivamente, la calidad del cliente también es importante.

    No siempre vale todo!

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