jueves, 23 de junio de 2016

La falta de decoro de algunas agencias de traducción


El tiempo es oro. Eso lo sabemos todos, y más los traductores autónomos. Sin embargo, no todo el mundo parece darse cuenta de esta verdad universal. De hecho, los que parecen desconocerla son precisamente quienes más necesitamos que la conozcan: las agencias.

Que toda agencia tiene derecho a realizar una criba de traductores para elegir con quién se queda está claro. Que tienen derecho a hacernos una prueba de traducción de unos pocos cientos de palabras (tipo 300), también. Que tiene derecho a tardar en contestar unos días ante la avalancha de currículums que recibe cuando publica una oferta, también. Sin embargo, como en todo, no todo son derechos, sino también deberes. Vaya por delante que al escribir esta entrada no tengo a ninguna agencia concreta en mente, pero sí a muchas en general.

Últimamente me estoy dando cuenta de la cantidad de horas que nos pasamos los traductores buscando clientes. "Buscando clientes" entendido como el proceso completo que más adelante detallaré. Es cierto que no recibir respuesta es habitual, pero una tendencia que estoy observando cada vez más es otra: la agencia no tiene problema en intercambiar contigo cuantos mensajes hagan falta hasta el momento de realizar la prueba de traducción que exigen.



Una vez reciben esa prueba a la que los traductores le hemos dedicado muchísimo tiempo y esfuerzo (en proporción a las palabras que son), sus mensajes se espacian o incluso desaparecen por completo. Incluso si está aprobada. Personalmente, me ocurre que he aprobado el 90 % de las pruebas que he hecho y, tras informarme del resultado e incluso felicitarme, no he vuelto a saber de la mayoría. Esto me parece, cuando menos, una falta de respeto hacia el profesional. No estamos hablando de alguien que quiere ponerse a prueba y enfrentarse a retos de los que disfrutaríamos muchísimo como estudiantes. Se trata de traductores profesionales que sacrificamos tiempo de trabajo (o de ocio; en cualquier caso, de nuestra vida) para seguir los pasos del proceso que conlleva el intento (¡solo el intento, a menudo!) de conseguir nuevos clientes:

  1. Buscar ofertas de proyectos.
  2. Redactar el famoso "correo personalizado". ("No envíes un correo estándar para cualquier oferta; adécualo a cada cliente") y adecuar tu currículum a la oferta, en su caso.
  3. (Si responden) Intercambiar correos hasta que te envían la prueba o el contrato de confidencialidad.
  4. Si lo hay, leer, firmar y enviar el contrato de confidencialidad.
  5. Hacer la prueba empleando todas las fuentes posibles, toda la documentación que se te ocurre y dando lo mejor de ti. Si hay tiempo, incluso puede que el traductor la deje reposar para echarle un último vistazo al día siguiente.
Solamente estos cinco pasos ya nos pueden haber llevado de dos a tres horas. Si tenemos en cuenta que la "búsqueda de clientes" debe ser constante, la cantidad de tiempo que dedicamos a ello puede alcanzar cifras escalofriantes. Y en algunas agencias (aprendí la lección nada más darme de autónoma: una y no más Santo Tomás) incluso te obligan a realizar un training no pagado de varias horas (¡y días!) para después no volver a saber de ellas.

Lo siguiente es el tema tarifas. Muchas agencias tienen la regla de negociar las tarifas solo si pasas la prueba (para corregirla se pueden tirar desde una semana hasta dos meses, aunque ellos te exigen tenerla en 24-48 horas, por mi experiencia). Por tanto, en este paso se produce el intercambio de correos (que suele ser corto) en el que tú indicas tu tarifa y pueden pasar dos cosas:

A) La agencia dice que la acepta pero que solo te llegarán encargos con ese presupuesto (muy pocos)

B) La agencia dice que es demasiado alta y te ofrece X. 



Es decir, que en cualquiera de los dos casos el traductor sale perdiendo (a no ser que te envíen un volumen de trabajo importante a partir de ese momento o más adelante), puesto que o no te llegarán encargos por tener una tarifa demasiado elevada o habrás tenido que rebajar tu tarifa. En un número reducido de casos la cosa sale como debería y el proceso sigue su curso natural: pasas la prueba, te aceptan la tarifa o la negociáis en términos justos y a partir de entonces recibes encargos suyos.

Esta entrada es, por tanto, una especie de "llamamiento" a las agencias. Sé que no son pocas las que leen los blogs de traducción aunque, obviamente, no comenten, así que recibir o no respuestas concretamente en esta entrada es lo de menos para mí. Ojalá que sirva para que vean el proceso de "gestión de proyectos" desde el punto de vista del traductor.

Está claro que aprobar una prueba no implica automáticamente recibir un flujo de trabajo constante a partir de ese momento, pero una cosa es no enviar trabajo y otra no volver a saber de la agencia después de pasar una prueba currada. En los últimos meses lo que relato en esta entrada me ha ocurrido cerca de 10 veces y me consta que a algunos de mis compañeros de profesión también. Lo que está claro es que el respeto al profesional debe primar por encima de todo y, con estas actitudes, no lo hace.

*Huelga decir que existen agencias que realmente tratan al traductor como se merece (como un profesional) y que ojalá todas fueran como ellas, pero en esta ocasión me centro en las que menos valorados nos hacen sentir.

8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Totalmente de acuerdo. Fui Gestor de proyectos durante cuatro años para dos empresas de traducción. Una de ellas una gran multinacional para la que muchos habéis trabajado. Ya no trabajo en el sector, pero asumo que se siguen las mismas normas que hace tres años. Los Gestores estamos o estábamos obligados a negociar tarifas con los traductores incluso sabiendo su tarifa acordada con la agencia. Todo con tal de conseguir beneficio... para la agencia, no para el Gestor, claro. El Gestor consigue mantener su puesto y con suerte recibir buenos comentarios o ascender. Yo también fui traductor, con una carrera, master y erasmus en traducción ... Al igual que muchos de los Gestores de proyectos. Las empresas de traducción que he conocido no se centran en la calidad, sino en el precio y los beneficios.

      Al final cambié de área profesional por todo esto. Siento mucho los abusos por parte de las agencias y solo tened en cuenta que los Gestores solo están siguiendo normas que les hacen mantener el puesto de trabajo.

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  2. Totalmente de acuerdo. Pasa y muuuchoooo. Es indignante. Pienso en países como UK donde envías un CV a cualquier trabajo y, te cojan o no, tienes una carta dando explicaciones. A años luz estamos, como siempre. Qué le vamos a hacer...

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    1. Es increíble la mentalidad tan distinta que hay en otros países. Hasta que en España no nos quitemos la visión de que no buscamos trabajo sino que ofrecemos servicios... de que no nos hacen un favor al contratarnos sino que nosotros tenemos la última palabra y no tenemos que dar las gracias por la oportunidad...

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  3. A mí me ha pasado en los últimos meses. Eché varios currículos y me respondieron tres agencias:
    Una quería que le hiciera una prueba de traducción en 24 horas y me la enviaron un viernes por la tarde o un sábado por la mañana. Conseguí que me dieran una semana, pero tras hacer la prueba tardaron una semana en contestarme que la estaban "procesando". No he vuelto a saber de ellos.
    Otra me hizo firmar un acuerdo de confidencialidad y enviárselo por correo. No he vuelto a saber de ellos.
    Otras cuantas agencias no me contestaron.
    Solo una me ha dado ya trabajo, después de renegociar la tarifa que me proponían. No me hicieron prueba ni tuve que firmar acuerdos.

    Así está la cosa.

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    1. Qué pena, de verdad.
      Lo de no hacer prueba es algo poco habitual en mi experiencia, pero al final si ven que funcionas en los primeros proyectos, ya tienen la prueba que querían. Si se va a revisar igual...

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  4. Gracias por el artículo, relata un fenómeno extendido desde una perspectiva crítica y coherente.

    ¡Saludos!

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