miércoles, 10 de agosto de 2016

Conseguir una estabilidad económica trabajando como traductor

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La cuestión de si se puede o no "vivir bien" de la traducción está muy manida y las respuestas de los profesionales suelen ser tan generales como la propia pregunta. Para mí, la clave no es si se puede "vivir bien" (¿qué es vivir bien? ¿Ganar mucho dinero? ¿Lo justo pero haciendo lo que te gusta?), sino si es posible alcanzar una estabilidad económica ofreciendo nuestros servicios lingüísticos.

Un profesor de la carrera nos dijo que hay dos tipos de personas: los que soportan la incertidumbre y los que no, es decir, los que algún día trabajarán como autónomos y los que no. Personalmente diría que, si la estabilidad económica de los autónomos ya es difícil de conseguir, la de un traductor lo es más aún porque la mayor parte de las veces cobramos por palabra, con lo que nuestras facturas pueden estar compuestas de larguísimas columnas de importes "ridículos" que acaban sumando la cantidad con la que pagaremos las facturas.

Cuando empecé hace un año a trabajar como autónoma tenía la idea preconcebida de que para poder "sobrevivir" me vería obligada a traducir tropecientas palabras al día, estar siempre agobiadísima, desvelada y trabajando a deshora. Al menos esa es la percepción que tenía de la profesión en ese momento a raíz de charlas, conversaciones y congresos varios, si bien por entonces estaba rodeada de profesionales que me daban la esperanza de que se podía vivir de otra forma. Pronto descubrí que hay vida más allá de la traducción por palabra. Sí, somos traductores, pero no solo eso. También somos lingüistas y, por tanto, grandes conocedores de la lengua. Como tales, estamos capacitados para ejercer trabajos no tan conocidos (y que nos corresponde a nosotros encontrar) que trascienden la traducción. Y muchos de esos trabajos se pagan por horas. Algo que, para mí, es un gran paso hacia la estabilidad. Aunque es una práctica poco extendida en España, afortunadamente muchos de nuestros clientes son extranjeros y tienen otra forma de trabajar/mentalidad. 

Pero ¿cómo encontrar ese tipo de trabajos? ¿A qué me refiero exactamente? Hablo de esos empleos que nuestros profesores no sabían ni que existían y de los cuales no nos informaron. De esos trabajos que descubrimos porque un amigo de un amigo nos lo cuenta. De esos trabajos que nos planteamos de repente al encontrar una oferta que nos sorprende. Para encontrar este tipo de empleos debemos replantear nuestra estrategia a la hora de buscar trabajo o, mejor dicho, a la hora de ofrecer nuestros servicios. Dedicar más tiempo a este tipo de búsqueda que a la de portales donde "se busca traductor para un proyecto de 300 palabras". Para mí, la clave es LinkedIn, porque ahí están los encargados de contratar para esas empresas que quizá aún ni conocemos. ¿Mis consejos?

  • Ampliar nuestros horizontes y analizar qué capacidades tenemos y no estamos explotando (a menudo, pensando que no hay trabajos "de eso". Lo hay. Existen trabajos insospechados y nuestro perfil profesional como lingüistas tiene mucho donde "rascar". Investiga qué se demanda, qué trabajos puedes desempeñar más allá de la traducción. Salta de perfil en perfil. Date ideas. Abre la mente. Prueba. Intenta. Contacta.
  • Cambiar nuestra mentalidad. El objetivo debe ser llamar la atención de las empresas o cazatalentos que hasta ahora habían pasado de largo por nuestro perfil porque ofrecíamos lo mismo que otros miles de traductores (pistas: palabras clave, replanteamiento del CV, recomendaciones...). Dice aquí Steve Cadigan, ex vicepresidente de LinkedIn, que "los mejores talentos suelen ser pasivos en la búsqueda de empleo".
  • Dejar de buscar ofertas de trabajo y empezar a contactar con los recruiters y con los encargados de recursos humanos. Sigue a las empresas. Añade a tus círculos a los cazatalentos.
Obviamente, seguir estos consejos no implica conseguir una estabilidad económica, pero sí puede contribuir a un cambio de mentalidad que nos ayude a dar con clientes o empresas en las que no habríamos reparado de otra forma. El objetivo es redirigir nuestros esfuerzos para intentar alcanzar el objetivo de, en este caso, cobrar por hora. Cobrando por hora te planificas mejor y controlas mejor tu disponibilidad. Este tipo de trabajos no abundan; la idea es conseguir un empleo de algunas horas a la semana que nos proporcione una base mientras seguimos trabajando como traductores. Merece la pena invertir un poco más de esfuerzo en esa búsqueda a cambio de una economía personal sin tantas marejadas.

1 comentario:

  1. Hola, Merche:

    ¡Qué casualidad! Justo acabo de actualizar mi perfil de LinkedIn... :-) Como bien dices, encontrar la estabilidad como autónomo no es fácil, pero yo hace tiempo que puedo decir que gano más o menos lo mismo todos los meses y eso que tengo diferentes clientes y nada de trabajo fijo (lo que comentas de trabajar unas horas determinadas a la semana). Para mí trabajar por palabras o por hora es prácticamente lo mismo, a veces me sale mejor cobrar por palabra si es fácil y puedo traducir más palabras a la hora.
    Yo no entiendo a las personas que se están todo el día quejando de trabajar noches y fines de semana. Yo solo hago eso cuando algún día no puedo trabajar por algún motivo o prefiero descansar un miércoles y trabajar el sábado (por ejemplo). Pero como todo, lo denominado «vivir bien» es subjetivo y en mi caso creo que vivo bien siendo traductora y ahora mismo no lo cambiaría.

    Un saludo,
    Aitziber

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